El buen samaritano
caminaba en paz por la calle
cuando observó a un hombre
que tenía sangre en la cabeza
y gemía estirado en el suelo
junto a una bonita bicicleta.
El buen samaritano se acercó
y le preguntó al hombre:
Qué te ha pasado hermano?
y el hombre malherido contestó:
Me he caído de la bicicleta.
Entonces el buen samaritano
le dijo que no se preocupara
que él le ayudaría
sin pedirle nada a cambio
y velaría para que en el futuro
jamás sufriera algo parecido
y sin decir nada más
se despidió del hombre malherido
montó en la bicicleta y se alejó silbando.
Cumplió lo que dijo el buen hombre :P
ResponderEliminarBesitosssss
Jajaja, no mintió.
ResponderEliminarJa, me has sacado una sonrisa; más como ese buen samaritano, que ayuda sin esperar nada a cambio.
ResponderEliminarBonito tu día, Toro.
Está claro, los samaritanos si no cobran se dan a la fuga con buenas palabras.
ResponderEliminarSi bailas como un derviche es probable que te despidas merced a la fuerza centrífuga y te retrates en una pared.
Un beso.
Y yo que me lo esperaba eso?
ResponderEliminarHasta los buenos samaritanos han cambiado hoy día.
A medida que iba leyendo, me preguntaba con qué salvajada callejera ibas a concluir en esos giros finales a que nos tienes acostumbrados y que nos dejan sorprendidos. El poema se llama El buen samaritano, pero no podías ofrecernos una visión evangélica de la historia, eso está claro. Al final surge, el hachazo frontal que nos hace ver que vivimos en un mundo en el que sálvese quien pueda...
ResponderEliminarCumplidor el hombre. Todo por el bien de los demás. Besos
ResponderEliminarEl detalle no está en la caída, sino en la bicicleta. Ahí es donde se desarma todo.
ResponderEliminarAyudar, ayuda… pero con silbido incluido y botín bajo el brazo.
Al final no hace falta explicar nada más: el gesto es impecable y la trampa también.
Humor fino y bastante más real de lo que nos gustaría admitir.
Eso es coherencia!
ResponderEliminarBesos***
¡Ay! Ya me estaba imaginando el final de la historia, ja ja ja
ResponderEliminarUn abrazo, Toro.
Buen día.
Ha sido, más o menos, como pedir ayuda a una inteligencia artificial :)
ResponderEliminarUn racconto amaro che ribalta il gesto di aiuto, lasciando in sospeso il confine sottile tra compassione dichiarata e indifferenza reale.
ResponderEliminarBuona giornata
Tal como eu supus...
ResponderEliminarBeso.
Solución definitiva un tanto drástica, pero solución al fin :)
ResponderEliminarUn abrazo.
😂😂😂😂😂😂😂.
ResponderEliminarBesos para el chico más guapo de Cataluña!
Tret el problema, tret el mal. ;-)
ResponderEliminarPetonets, Xavi.
Con la verdad por delante, para el bien ajeno.
ResponderEliminarFeliz tarde.
Abrazo toro
Desde luego, de esa bicicleta no se caería nunca más, jajajaj
ResponderEliminarBesicos muchos.
Espero no encontrarme con este samaritano! Besos
ResponderEliminarJa! Honestidad superlativa... Un abrazo Toro
ResponderEliminar"Tá gúeno"
ResponderEliminarHay "bicis" mágicas, no ni ná...
Besos.
El karma le pasará factura.
ResponderEliminarBesos.
Vaya...qué descarado el chango
ResponderEliminarAbrazos
Toro, al leerlo pensé algo trama el buen samaritano y te cuento que acá en mi país esta lleno de buenos samaritanos, con la diferencia que acá son violentos. por lo menos fue sincero, no mintió.
ResponderEliminarGracias Toro por sacarme sonrisas al leerte, eres genial.
Que tengas un hermoso y feliz día.
Besitos Toro
Creo que de allí vino la famosa película "Ladrón de bicicletas".
ResponderEliminarSaludos.
Samaritano... y práctico.
ResponderEliminarPractica con el ejemplo, buen hombre.
:)
Y seguro que el tipo se quejó: no se puede ser bueno.
ResponderEliminarSaludos.
Muy bueno,abrazo.
ResponderEliminarÉs una descripción perfecta de las redes sociales. Buenos samaritanos que gritan ayuda para alguien en un post y luego se van a tomar café 🙄😓
ResponderEliminarBuen samaritano es, pero de sí mismo!!
ResponderEliminarBesos
Nuestro amigo, el buen Samaritano, siempre me saca una sonrisa y no sé por qué.
ResponderEliminarBesos.