En la sombra del estuche
llora apenado
un anillo
de rubíes y turquesas.
Tres dedos tuvo
el anillo
que ahora
suspira de tristeza.
Tres dedos hermosos.
El de la abuela.
Después el de la madre.
Y más tarde el de la nieta.
Cada dedo una vida.
Cada vida: alegrías y penas.
Murió la abuela
una mala tarde de abril
mientras subía por la escalera.
El anillo cambió de dedo.
Pasó el tiempo:
otoños, inviernos
veranos y primaveras.
El anillo vivía feliz
en el dedo de la madre heredera
hasta que un diagnóstico inesperado
la arrancó de la vida
y la ocultó para siempre bajo tierra.
Y el anillo cambió de dedo.
Ahora era el dedo de la nieta.
Una mujer alegre, feliz y algo traviesa.
Y el anillo resplandecía hermoso
en calles, en tiendas, en bares y en fiestas.
Y el dedo lo quería.
Y el anillo latía enamorado de la nieta.
Y pasaron los años.
Y llegaron las arrugas, la soledad, y la tristeza.
Y poco a poco la nieta languideció
y una mañana de un verano abrasador
los servicios sociales la encontraron muerta.
Se llevaron el cadáver de la nieta.
Al anillo lo desahuciaron del entrañable dedo.
Lo depositaron en un estuche de sombras siniestras.
Y pasan los días.
Y pasa la vida.
Y hay peleas por la herencia.
Y el anillo sigue ahí... esperando un dedo que lo quiera.
Los textos de hoy son preciosos. Me han hecho llorar. Qué maravilla. Besos
ResponderEliminarDe vida en vida por los siglos de los siglos.
ResponderEliminarBesitossss
Qué bonita historia y qué triste a la vez.
ResponderEliminarParafraseando a Guillermo Blanco diria el anillo es mas paciente que sus dueños...
ResponderEliminarTanto um poema como outro são comoventes, Xavi,
ResponderEliminarFueret abrazo.
Joyas de familia..... mi hermana heredo el anillo de mi madre, y como era de esmeraldas fue y lo empeño en una prenderia.... y alli se perdio para siempre el dichoso anillo.
ResponderEliminarDignos del Parnaso los dos poemas. Recordaba el del perfil como uno de tus mejores poemas.
ResponderEliminar"Un anillo de rubíes y turquesas" es de una ternura infinita. Me recordó a un colgante de coral que fue de mi madre, después mío y ahora de mi sobrina.Su primera nieta.
Un beso.
Me ha encantando Xavi. Lo he leido varias veces. ¡Genial!
ResponderEliminarEstás con todo el día de hoy. Son exquisitos los dos trabajos. Realmente muy conmovedores.
ResponderEliminarUn abrazo con mi admiración.
Son estremecedores. Besos.
ResponderEliminarJo, me provocas tantas emociones encontradas que a veces me da hasta rabia...
ResponderEliminarBueno, ese es tu don, y es maravilloso.
Besos***
Sort que les pedres no saben d'emocions. M'has fet estremir de pena.
ResponderEliminarSoy Ilduara.
ResponderEliminarEmotivo, Toro
ResponderEliminarLo que tengo de mi madre es su última planta, la conservo desde hace años, ahora mi hija me ha pedido un esqueje de la planta de la abuela; y no veas lo que me ha emocionado.
Abrazo, Toro
Tu poema con ecos de leyenda... pero es tan cierto lo que cuentas. Abrazos
ResponderEliminarAi, aquestes herències!... no solen dur res bo.
ResponderEliminarPetonets, Xavi.
Qué bonitos son, tristes también.
ResponderEliminarBesos.
Ojalá una heredera a la altura del sentido anillo!
ResponderEliminarA mí me robaron uno que fue de mi abuela. Mi anillo favorito. A saber en qué dedo está ahora…o incluso si lo desmontaron…
💋
Toro, los dos poemas una preciosura, emocionan al leerlos.
ResponderEliminarSon de una tristeza que toca el alma Poeta de la vida.
Que pases un feliz y hermoso día, que la brisa de la mañana te sonría.
Besitos y todo mi cariño
Los adornos, sufriendo el ciclo de la vida humana y sus cambios.
ResponderEliminarUn poema curioso y hermoso.
Saludos.
Tres generaciones y un anillo que ha visto pasar el tiempo.
ResponderEliminarAbrazos!
Hermoso poema que nos descubre la increíble vida de un anillo, me ha gustado mucho.
ResponderEliminarBesos.
¡Cuántos objetos desamparados van dejando las vidas!
ResponderEliminarConmovedor poema
Besos
Bella y triste historia de un anillo que vivió en tres mujeres y seguramente acabará en el olvido.
ResponderEliminarUn abrazo, poeta.