Y los días siguen. Como dice Lo pillas, la vida es dura y nos va endurecido sin remedio. Pero queda lo que vivimos y lo que deseamos y no deseamos vivir. Al menos lo intentamos. Besicos muchos!!
Palabras que reflejan esa ausencia física, pero la que guardamos dentro de nuestro ser. Esa perdura y mientras es así , siguen de algún modo con nosotros. Un abrazo, buen miércoles.
Es triste y vacío cuando se van nuestros seres queridos, ¿todo lo demás se puede llenar? Te envío un saludo desde mi país, Eslovenia, te he añadido entre mis amigos, un abrazo, ¡Andreja!
Duele mucho irnos quedando solos. Mas, debemos verlo hasta como una ventaja, con la explosión demográfica, representa un poquito más de espacio para los que seguimos aquí. No te me entristezcas, como decía mi hija de pequeña, no llores, aquí estoy. Me encantaba, jajaja Besitos dulces de anís.
Es ley de vida que ese dolor sea el precio que debemos pagar, simplemente, por el hecho de haberlos amado... y, por tanto, es la prueba de que lo vivido, sin duda alguna, también nos mereció la pena.
Lo más duro llega después, cuando cualquier tontería te los trae a la cabeza y durante un segundo olvidas que ya no están. Un abrazo grande.
ResponderEliminarEsta vida es dura. Ni en esos momentos nos dejan hacer duelo real. La vida sigue y te atropella.
ResponderEliminarBesitosssss
La vida se va entre los dedos y la campana suena a misa de requien. El cielo se acristala y la tierra tiembla.
ResponderEliminarUn beso.
Y los días siguen. Como dice Lo pillas, la vida es dura y nos va endurecido sin remedio. Pero queda lo que vivimos y lo que deseamos y no deseamos vivir. Al menos lo intentamos.
ResponderEliminarBesicos muchos!!
Ya sabes el poema, los hospitales se llenan, los cementerios se llenan.. nada más se llena. (o algo así, cito de una memoria cada vez más floja)
ResponderEliminarE quanto mais velhos somos, mais isso se nota...
ResponderEliminarUna abraçada
Algunos son piezas únicas e irrepetibles, y no pueden ser reemplazadas
ResponderEliminarAsí, dicho en forma bajita, de algunas ausencias nos alegramos.
ResponderEliminarSaludos.
Y cómo duele eso...
ResponderEliminarBesos***
Palabras que reflejan esa ausencia física, pero la que guardamos dentro de nuestro ser.
ResponderEliminarEsa perdura y mientras es así , siguen de algún modo con nosotros.
Un abrazo, buen miércoles.
Esa campana negra me ha estremecido de dolor, angustia y temor. Es una imagen muy cruda y verdadera. Un abrazo genio.
ResponderEliminarEs triste y vacío cuando se van nuestros seres queridos, ¿todo lo demás se puede llenar?
ResponderEliminarTe envío un saludo desde mi país, Eslovenia, te he añadido entre mis amigos, un abrazo, ¡Andreja!
Un beso y un abrazo.
ResponderEliminarBesos para el chico más guapo de Cataluña!
I com més gran em faig, molts més...
ResponderEliminarPetonets, Xavi.
Duele mucho irnos quedando solos. Mas, debemos verlo hasta como una ventaja, con la explosión demográfica, representa un poquito más de espacio para los que seguimos aquí. No te me entristezcas, como decía mi hija de pequeña, no llores, aquí estoy. Me encantaba, jajaja
ResponderEliminarBesitos dulces de anís.
Así es y en eso no hay nada que hacer
ResponderEliminarAbrazos
Qué dificil se hace la vida sintiéndola.
ResponderEliminarEse vacío ya no se llena con nada 😪
Besos.
Sin embargo, de los que tenían que haberse ido, se han quedado todos.
ResponderEliminarSaludos.
Cierto, la familia comienza a desparecer, se van los abuelos, luego los tios....y asi hasta que llega el turno de uno tambien. Luego eso... el vacio.
ResponderEliminarLa vida es muy cruel.
ResponderEliminarBesos
Es ley de vida que ese dolor sea el precio que debemos pagar, simplemente, por el hecho de haberlos amado... y, por tanto, es la prueba de que lo vivido, sin duda alguna, también nos mereció la pena.
ResponderEliminarUn abrazo!!
Hay vacíos que no se llenan nunca más.
ResponderEliminarBesos.