Anclados en el destiempo.
Desterrados del trabajo.
Exiliados del poder.
Pensionistas privilegiados.
Los que fueron
se empeñan
en querer seguir siendo.
Y quedan para comer o cenar.
Y cuentan batallitas.
Y anécdotas.
Anécdotas y batallitas
que van cambiando
a medida que pasan los años.
Y ni ellos mismos se las creen.
Y se miran.
Y se observan.
Y se cuentan las arrugas.
Y se preguntan por enfermedades.
Y recuerdan a los que ya murieron.
Y se alegran de seguir vivos.
Y se hacen fotos para no olvidar el día.
Y se desatan las lenguas con el vino.
Y sin sentido alguno tratan de conspirar.
Y se dicen barbaridades.
Y aparecen las carcajadas etílicas.
Y luego los cafés.
Y ahí empiezan a asomar las recriminaciones.
Y haya paz, dicen algunos.
Y ya nadie ríe.
Y se dan cuenta de que ya no son.
De que sólo fueron.
De que el tiempo los archivó para siempre.
Y pagan la cuenta.
Y lentamente
se van despidiendo
porque no saben si volverán a verse.
Y vuelven a casa donde les espera un raquítico futuro.
Esta mañana, sobre las 7h camino al trabajo, me he parado en un semáforo en rojo que resta a la altura de una cafetería. He mirado hacia dentro pues me ha llamado la atención ver un grupo de 5 o 7 ancianos jugando a cartas. He pensado: "no tienen nada que hacer en todo el día y a las 7h ya están reunidos pudiendo estar en cama" y luego les he visto reír y gesticular animosamente y he pensado que es mucho mejor reír y sentirse acompañado que perder un sueño roto en una cama fría. Los ancianos que relatas tienen que seguir quedando y no esperar en casa a no verse nunca más.
ResponderEliminarGenial también el poema de la derecha.
ResponderEliminarTodo fluye, todo se va. De nada sirven los disfraces. el tiempo no se detiene y con él se va presentando el deterioro de nosotros mismos. Pese a los ingentes esfuerzos por permanecer somos nada camino del cadalso.
ResponderEliminarUn beso.
Cuando nos creemos el cuento del sistema que tilda a la gente que trabaja de "población activa" ya estamos jodidos( siento el término pero no encontraba otro)
ResponderEliminarBesos***
Qué realidad más bien pintada, casi me he imaginado a un personaje de esa reunión, aunque hay muchos.
ResponderEliminarMe repito, lo sé, pero eres genial.
Es que el tiempo es despiadado; y nos obliga a darnos cuenta que ya no somos los que fuimos.
ResponderEliminarToooooooda una vidaaaa 🎶
ResponderEliminarBesitossss
Un ritratto lucido e spietato del tempo che passa: la dignità fragile di chi resta, tra memoria, illusioni e un presente che non fa più sconti.
ResponderEliminarBuon martedì
Menos mal que para algunos, el futuro no es raquítico.
ResponderEliminar¿Cuántas vivencias dignas pueden meterse entre dos nadas?
Vivir, viene a cuenta.
Un abrazo.
Lo que más pesa aquí no es la vejez ni el tiempo, es la conciencia tardía. Ese momento en el que uno se da cuenta de que ya no está jugando la partida, solo repasando las jugadas. Quedan la mesa, el vino, alguna risa que llega tarde y la excusa de quedar para no desaparecer del todo. Un retrato duro y muy reconocible. Y bastante incómodo, que también cuenta.
ResponderEliminarO tempo é imparável.
ResponderEliminarBeso
...es lo que nos espera , también jubilada y con raquítico futuro
ResponderEliminarBesitos 😽😽😽
Un cuadro bastante triste. Saludos
ResponderEliminarAlmenys no són invisibles entre ells...
ResponderEliminarPetonets, Xavi.
Tu poema es un juego de palabras.
ResponderEliminarBesos para el chico más guapo de Cataluña!
No quiero imaginar el futuro, aunque lo vemos día a día, cada vez más desnudo.
ResponderEliminarTodo se deteriora, nosotros también
Feliz día
Un 🫂🤗
Todo eso les hace sentirse vivos. Reír y discutir va en el mismo paquete. Se despiden hasta mañana y otro día será. Besos
ResponderEliminarEn el mundo de los blogs abundan los pensionistas, no sé si privilegiados, pero ricos en tiempo para escribir y comentar para dar forma a su cosmovisión boomer. Saludos.
ResponderEliminar¡Ay! Toro, siempre me dejas pensando en el más allá..
ResponderEliminarUn abrazo y buen día.
Mi espacio de poesía tiene la puerta abierta también.
Toda la razón en ambos poemas.
ResponderEliminar:-(
Besos.
Só pôr hoje
ResponderEliminarHola amigo.
ResponderEliminarEs el segundo texto que encuentro el día de hoy que hablar sobre la vejez y el pasar del tiempo. Debo decir que más que la vejez, me aterra la muerte. y lo sabes.
Trato de no pensar en eso.
Te mando un beso.
Puede que algunos tengan otras ilusiones que no tengan nada que ver con el trabajo o el poder. Mientras tengas salud puedes seguir disfrutando de la vida de la manera que más te guste, con arrugas y todo.
ResponderEliminarEso creo, luego ya veremos
Besos, Toro.
Cierto! Desgarrador y muy triste, pero cierto.
ResponderEliminarUn abrazo grande también cierto.
Tal como lo relatas da un poco de pena...pero no sabes las ganas que tengo yo de jubilarme. Me queda un montón todavía ...pero mi marido está feliz como una perdiz desde que lo jubilaron. Creo que si tienes un proyecto o ganas y salud para hacer cosas ya no es como antes. La edad es un número solamente. Creo...
ResponderEliminarToro, hasta el ultimo suspiro vivir es bello, disfruto cada momento y la vida me sigue sorprendiendo.
ResponderEliminarQue tengas un hermoso día
Besitos Toro