Ella radiografiaba los hombres
con instinto depredador
olfateaba ávida su dinero
con la precisión del avaro
y la codicia del pirata
Ella traicionó sus emociones
por treinta monedas de plata
que siempre pasaban de largo
era la avaricia hecha carne
invertida en una vida atroz
Ella vio desfilar mil hombres
pero todos eran poco
vinieron hombres más viejos
años que peinaban canas
la persecución se hizo anciana
Ella fue perdiéndolo todo
en el pozo de las monedas
perdió vida, amor, alegría
ilusión y esperanzas
en una ambición enfermiza
Ella que tanto amó la riqueza
derrochó la única que tenía
condenándose irremediable
a morir en ese mismo pozo
ahogada de si misma.