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28 de abril de 2025

POESÍA AUTOMÁTICA 15

Bailan las ranas alegres
en una charca que no existe.
Qué risa nos da a los que no estamos.
Todos los muertos
de nuestras familias
nos miran con ojos de no ver nada.
Qué extraño es todo en este lugar oscuro.
Me ha parecido ver asomarse a un demonio
por una ventana que aparece y desaparece.
Le pregunto si hay demonios a un ángel encadenado.
Me mira y me dice: los demonios no existen.
Y entonces se ríe
y se arranca las cadenas
y empieza a bailar con las ranas.
Y la ventana ahora está todo el rato.
Y tras ella miran los familiares del ángel loco.
Y sus caras aparecen y desaparecen.
Y ahora el ángel es una rana gorda.
Y las ranas son angelitos con cara de demonio.
Y yo pregunto pero los muertos no responden.
Y finalmente me callo y empiezo a bailar...
Bailo con una mujer de piel muy blanca.
Dice que murió hace siglos.
De repente le nacen alas grandes y negras.
No sé qué decir.
No sé qué pensar.
Algo sí que sé con absoluta certeza:
Nadie puede desentrañar los misterios del inframundo.

6 de octubre de 2023

POESÍA AUTOMÁTICA 14

El viernes bosteza
ante un fin de semana
que todavía viste de verano.
Miro por la ventana
buscando algo que me despierte.
No hay nada.
Pero no importa.
Puedo soportar lo inimaginable.
Vengo de donde vengo
y he visto tanto que ya no quiero mirar.
Hace tiempo que no viajo al pasado.
Ni al futuro.
Me he hecho amigo del presente.
No es que lo pasemos muy bien pero bueno...
Hablo con él en la playa.
Entre las olas y en el fondo del mar.
En los paseos.
En las partidas de ajedrez.
Incluso entre los párrafos de los libros.
Es un buen amigo el presente.
Apenas habla pero hace buena compañía.
De vez en cuando me señala alguna emoción
con la esperanza de que me deje mecer por ella.
Se lo agradezco pero ya no es tiempo de emociones.
Es tiempo de dejarse ir 
entre las sombras amables y definitivas
que se encargarán de borrar todo lo que viví y sentí.

15 de septiembre de 2023

POESÍA AUTOMÁTICA 13

El teclado
escribe latidos
bajo mis dedos asombrados.
Será que la poesía es la que manda
y los dedos
son el astuto camino
de los versos y los dioses
para llegar al corazón de los humanos?
Sé que lo que veo no es.
Sé que lo que es no puedo verlo.
Y aquí estoy.
Dando vueltas al laberinto
de la vida 
y de la irreversible muerte
sin encontrar salida alguna porque no la hay.
En el sueño la vida es menos imposible.
Será que los sueños son las vidas que un día perdimos?
Será que en los sueños nadie puede arrancarnos las alas?
Las llaves me miran y no dicen nada.
Míralas.
Ahí tan modositas.
Como si jamás hubieran abierto una puerta.
Será que me falta la llave de los sueños que sí son?
Será que hay cerraduras que abren puertas a otros mundos?
Ante el silencio de las llaves le pregunto a mi reloj.
Se enfada y retrocede dos horas.
Con la aguja del minutero intenta romper el cristal
y pincharme la muñeca para que le deje tranquilo de una vez.
Qué mal carácter tiene!!!
El tiempo.
Las llaves.
La vida.
Los relojes.
Los dioses.
Los sueños.
La muerte.
Los teclados.
Los dedos, los ojos, los corazones...
Será que todo es un poema interminable que navega perdido por el cosmos?

30 de junio de 2020

POESÍA AUTOMÁTICA 12

La botella vacía
me mira con ojos devastados.
Hace un rato 
estaba llena de agua fría.
Ahora suplica un entierro compasivo.
No quiere un contenedor de plásticos.
Quiere algo especial...
Quiere dejar huella
en este mundo que refrescó.
Quiere que su vida 
pueda ser recordada
por otras botellas
que también nacerán y morirán.
Desde lejos
la escoba altiva
y la fregona impasible
la escuchan y se ríen sin parar.
En cambio las toallas
tienen los ojos humedecidos
por esa botella de agua tan sensible.
De repente el caos.
Todas las cosas cuchichean.
Y poco a poco se van poniendo tristes.
Se dan cuenta de que ellas también morirán.
Hasta el sol 
que se creía eterno
acaba de esconderse
entre unas nubes inesperadas 
enlutando el cielo y ensombreciendo la vida.
Mis dedos ya no quieren escribir más
las teclas y ellos se abrazan emocionados
porque intuyen que cualquier día también tendrán un final.

11 de junio de 2020

POESÍA AUTOMÁTICA 11

El perro
de las vecinas bailongas
me mira fijamente desde hace días.
Hoy he comprendido.
Quiere escribir poemas
y las chifladas
le dan huesos en vez de libretas.
Ahora no está en el balcón.
Debe tener miedo del cielo enfadado y gris.
De hecho toda la ciudad está temblorosa.
Tiemblan también el tiempo y la luz.
Yo tuve luz.
Mucha.
Era bonita mi luz.
Creo que se la llevó la muerte.
Vino tantas veces que un día me despisté.
Y me apagué.
Desde entonces la gente no me ve.
Es como si no existiera.
Y me pasan cosas muy raras.
Si digo mi nombre en voz alta
las flores más cercanas se desmayan.
Si busco un recuerdo
la memoria me lo ha desfigurado.
Si un día voy a cualquier adivina
cuando me leen la mano
les salen llamaradas por sus ojos asustados.
A veces uso un tablero Ouija mental
para saber dónde fue a parar mi hermosa luz.
Muevo un vaso de nervios y neuronas
por un tablero deslizante de materia viscosa.
Y pasan cosas más raras aún.
Los muertos aparecen
y me enseñan destellos de la que fue mi luz.
Y yo quiero hablarles.
Pero se escapan, siempre se escapan.
Y al poco rato, un vacío, la oscuridad, la NADA.
Y pregunto: hay alguien ahí?
Y una voz responde:
Deja de hacer el loco de una vez!!!
Soy yo mismo que me hablo, claro!!!
Entonces busco una partida de ajedrez
y me pierdo en ella hasta que se me pasa la vergüenza.
Cuando me canso del ajedrez escucho a Eric Burdon.
Hasta hace poco no sabía quién era.
Ahora lo escucho a todas horas.
Y me pierdo por los laberintos de sus atractivas canciones.
Dejo el poema un momento y pongo "Spill the Wine"...
Música.
Magia.
Se me van los pies.
Abro la ventana.
El aire entra y me saluda.
La música sale y se multiplica.
El cielo está cambiando y poco a poco sonríe.
Y el perro aparece de repente en el balcón
bailando esa magnífica canción con ritmo de poeta canino.

8 de junio de 2020

POESÍA AUTOMÁTICA 10

Un gato negro
peleón
y toxicómano
persigue a un perro
de alma blanca
y ojos bondadosos.
Las apuestas
son diez a uno
a favor del hijo de Belcebú.
La calle está loca.
Sus números bailan a todas horas.
Los pisos han perdido el norte
y sus balcones
han perdido toda esperanza
de albergar princesas de cuento.
Los edificios siniestros
están llenos de cosas preocupantes.
Los buzones saben y callan.
Pero no olvidan.
El grifo
se ha ahogado
por dentro.
En la nevera
los fiambres
esperan la autopsia definitiva.
Se oyen humanos.
Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...
Alguien ha puesto
el cronómetro
y todos corren
hacia el pozo de siempre.
Las horas
nerviosas ante el espejo
se perfilan los labios
con carmín de luxe (Paggggíiiissss).
Empieza el día
atragantado de polen.
Las hojas de los árboles
han recibido la extremaunción
y tosen comatosas
como Marguerite Gautier
en la Dama de las Camelias.
El sol le dice a su madre
que hoy se encuentra mal
que no piensa ir a trabajar.
En una esquina del cielo
las nubes lo miran y se mueren de risa.
Me tomo las pulsaciones.
64 y subiendo.
Todo va bien.
Todo va bien.
Todo va bien....
me susurra el espíritu
de un hombre que se arrojó al metro
hace un par de semanas
y parece que se ha equivocado de domicilio.

11 de septiembre de 2019

POESÍA AUTOMÁTICA 9

La estrella imposible
brilla infinita
en la noche
que nunca se acaba.
Bailan los sueños
en las caderas
tan hospitalarias
de la mujer que se apaga.
La música miente
canción tras canción.
Nosotros
también nos mentimos.
En los vacíos
y en los silencios
que nos compadecen
es donde reina la pura verdad.

6 de octubre de 2018

POESÍA AUTOMÁTICA 8

Un abrazo manco.
Una hoja del tiempo.
Un amor ahorcado.
Una mortaja que ríe.
Un niño que no nació.
Una mentira que baila.
Un ciempiés paralítico.
Una gallina valiente.
Un paraguas asesino.
Una luz que no se apaga.
Un ciego que no oye.
Una sorda que no anda.
Un policía que se mata.
Una mesa sin comida.
Un libro que nadie lee.
Una familia rota.
Un perro que llora.
Una casa que se fugó.
Un muerto abre los ojos.
Una virgen escotada.
Un viejo que nadie ve.
Una mujer chillando.
Un ataúd con confetti.
Una lápida eufórica.
Un bautizo sin nombre.
Una pasión que araña.
Un beso de locura.
Una lujuria pendiente.
Un poema que sobrevive
en los laberintos de la mente.

7 de abril de 2018

POESÍA AUTOMÁTICA 7

Los gatos muertos
ya no pasean
por las azoteas
de los edificios arañados.
Ni van a clases
de cultura general
para intentar desentrañar
los crucigramas de sus amos.
Los gatos muertos
bailan en el tiempo 
de los maullidos rotos
mientras sueñan
que algún día volverán
a dormir en los sofás viudos.
A los gatos muertos
de vez en cuando
el Dios de los pescaditos
les arrea un espantoso puntapié.

7 de septiembre de 2015

POESÍA AUTOMÁTICA 6

En la isla de los muertos
hay una mujer
que me sonríe
y me hace señales
con el dedo
para que vaya con ella.

22 de abril de 2014

POESÍA AUTOMÁTICA 5

Gritan los borrachos
canciones de amor
en las que los piratas
se enamoran de las estrellas
y la luna envidiosa
no para de beber botellas de ron.

12 de marzo de 2014

POESÍA AUTOMÁTICA 4

Atrapados en el tiempo
los gusanos
de los muertos
se miran
y angustiados
se preguntan
¿y ahora qué?

POESÍA AUTOMÁTICA 3

Murciélagos de porcelana
en una vitrina de piel
revolotean por la noche
en un corazón muerto
que late sangre y pus.

11 de marzo de 2014

POESÍA AUTOMÁTICA 2

En el tiempo de los nadies
todo el mundo es feliz
y sonríen
por cualquier cosa
y disfrutan de la vida
pues ya hace tiempo
que murieron de idiotez.

10 de marzo de 2014

POESÍA AUTOMÁTICA 1

Vuelan los caballos negros
por la playa de la muerte
buscando a los niños perdidos
que el mar se llevó
y allá a lo lejos
en un faro de niebla y luz
perros y humanos
se arrancan a mordiscos
las últimas carnes del planeta.