Justiniano ha tenido una gran idea
para ganarse la vida
y facilitar a la vez
el transporte de sus conciudadanos
aprovechando que conoce a la perfección
las calles de la ciudad
y cuando llega a la parada del autobús
que siempre está llenísima de gente
Justiniano salta sin avisar
subiéndose a la espalda
del primero que encuentra
y arreándole en el culo con la mano abierta
le dice: arre, burro, arre!!!
que por sólo un euro
llegaremos rápido a donde vayas.
Pero su iniciativa ha fracasado
porque esos usuarios malignos
han intentado descabalgar a Justiniano
de todas las formas posibles
y además ahora los muy farsantes
se quejan de fuertes dolores en la espalda.