Cada vez
quedamos menos
de los que reíamos
en aquellas fotos risueñas.
Qué voy a hacer?
Se mueren
y muchos sin despedirse.
Lo sé.
No es culpa suya.
El tiempo aprieta
y de repente
sin piedad estrangula.
Pasan los años
como cuentas
de un rosario helado
que musita impávida
la muerte vestida de negro.
Miro mi DNI
y hasta los números
empiezan a desvanecerse.
Si paso cerca
de un cementerio
los muertos me abuchean
porque dicen que hago trampas.
Me da igual.
Yo a lo mío.
Cada día
atravieso mundos
buscando tesoros de la vida
antes de que me atrape la muerte.