21 de octubre de 2018

MANICOMIO 135

Los psiquiatras del manicomio
han dado permiso a Terremoto Crazy
para que pasee tranquilamente
durante todo el domingo por la ciudad
y Terremoto Crazy ha vuelto muy contento
cantando en voz alta y riendo sin parar
y arrastrando dos enormes sacos de tela
en uno hay doce patinetes eléctricos
y en el otro doce cabezas de adultos gilipollas.

20 de octubre de 2018

ME VOY QUEDANDO ATRÁS

Se deshilachan
las horas de cada dia
ante mis ojos resignados.
El tiempo se va sin despedirse.
Me voy quedando atrás...
Mis manos arañan el aire
intentando agarrar un poco de nada.
Un esfuerzo inútil.
Lentamente dejan de moverse.
Como despidiéndose...
El mundo.
La alegría.
Los sueños.
El amor.
Los futuros.
Las ilusiones...
El milagro de vivir en todo su esplendor.
Un hermoso tren de latidos
que sin compasión alguna se aleja de mí.
En silencio desgarrado le voy diciendo adiós.
Me voy quedando atrás, me voy quedando atrás...

18 de octubre de 2018

MÉDIUM 1

Cierro los ojos.
Y espero.
Luz.
Muy tenue.
Dos caracolas en una estantería.
Una grieta en una pared.
Un pequeño salón anclado en el tiempo.
La puerta chirría de vez en cuando.
No hay corriente de aire.
Una foto en la mesita.
Una foto vieja de un hombre mayor.
En esa casa
hay una pena muy negra
que se ha comido toda la luz.
Un fantasma que nadie ve
da vueltas y vueltas
alrededor de una mesa.
Parece hablar consigo mismo.
Ojos en blanco.
Cara de sufrir.
Una mujer sorbe un plato de sopa.
En el televisor hay un mapa del tiempo.
Un gato ovillado sobre un cojín.
En esa casa murió un niño hace tiempo.
El espíritu del niño no volvió.
Hay golpes que retumban dentro.
No sé de dónde son.
Los golpes callan
y después se cierra una ventana.
Sola.
Ha salido el fantasma.
La mujer recoge la mesa.
Se sienta en el sofá y acaricia el gato.
El gato la mira y de repente eriza el lomo.
La mujer recuerda al niño muerto
y sin poder evitarlo llora y llora sin parar.
Vuelven los golpes.
El gato maúlla inquieto.
Ahora tiene miedo.
Todo apunta a que el círculo no se cerró bien.
Oscurece y todo desaparece.
En algún lugar del tiempo y del mundo vive esa mujer.

17 de octubre de 2018

UN REFUGIO BONDADOSO

Malvivo en este tiempo atroz
de vida cansada que se desangra
rodeado de cosas inútiles
huyendo de falsos y embusteros
mientras busco ciego y desorientado
un refugio bondadoso que jamás existió.

16 de octubre de 2018

DE MIEL Y BESOS

Despunta el día.
Una luna
de miel y besos
aparece seductora
desde su lejana noche.
Yo la miro asombrado.
Y le sonrío.
Ella me guiña un ojo
y se va acercando
mientras tararea
hermosa y provocativa
una suave canción de amor.

15 de octubre de 2018

JUSTINIANO 185

Para celebrar
el día de las escritoras
Justiniano ha escrito
con toda su buena voluntad
un emocionado poema
dedicado a Santa Teresa de Jesús
ya que hoy es su día en el santoral
y lo ha enviado al Vaticano
con la intención de que sea recitado
por el Papa en la Plaza de San Pedro
pero no parece que vayan a hacerlo
ya que esos religiosos envidiosos
ni siquiera le han contestado
dándole las gracias por el bello poema
de cuatro versos sublimes que dice así:
"Ay Santa Teresa, Santa Teresa...
tú que fundaste las carmelitas descalzas
si hubieras vivido en estos tiempos
lucirías tatuajes, top, minifalda y chanclas."

14 de octubre de 2018

SUEÑOS Y DESEOS

Asoma el domingo por el horizonte.
La luz ilumina
con ojos asombrados
la magnitud de la tragedia.
A mi lado
en un rincón
aparecen suicidados
los últimos sueños y deseos.
Vuelta a empezar.
Una y otra vez.
Vivo en un perpetuo descalabro.
Como si fuera una maldición bíblica.

11 de octubre de 2018

TOROBATMAN

El viento y la cortina
están bailando un tango.
Unos libros de poesía
en un estante olvidado
los miran con indisimulada envidia.
No te preocupes le digo a uno de los libros.
Yo te saco a bailar.
Doy un par de vueltas haciendo el tonto
y abro una página al azar (lo juro):
"LA PARTIDA", página 175.
"Definitivamente se trata de mi otoño:
un tiempo de alianzas imposibles,
la edad roja de todos los peligros
para hombres maduros y chicas solitarias.
La edad del adulterio y el olvido
sin ninguna esperanza, la edad fría,
la partida final contra uno mismo....."
Dejo de leer.
Es suficiente.
Otra casualidad más?
No creo en cosas raras, pero...
Es un poema de Joan Margarit.
Me asombra la coincidencia del otoño.
Y también la de la edad roja de todos los peligros.
Y es que soy un peligro andante.
Y también hace mucho que juego contra mí mismo.
Dejo el libro.
Eso de la partida me ha inspirado.
Me voy un rato a jugar al ajedrez.
Luego vuelvo.
Ya estoy aquí.
Le he ganado a un italiano en 40 movimientos.
La partida también ha sido un tango.
He hecho un movimiento suicida y me ha salido bien.
Fuera del ajedrez no me salen tan bien los movimientos suicidas.
Muy digno, sí, pero muy malherido, en fin...
Es como lo del escorpión: es mi naturaleza.
Vienen tres días de fiesta como tres bocas de monstruos.
Para superarlos me convertiré en Batman por las noches.
Como mínimo dos noches.
Por las mañanas seré un turco sudando pecados en el hamman.
Como mínimo dos mañanas.
Después nadaré en la piscina
como un delfín atormentado por las resacas.
Resacas no marinas, claro...
Le dedicaré tiempo a Gomorra, una serie de estupendos mafiosos.
Así aprendo trucos y apunto ideas que nunca se sabe si un dia te pueden servir...
Pasearé poco que ha vuelto el calor y las familias andan sueltas por las calles.
Escribiré algún poema.
Si puede ser sin monstruos de la tristeza.
Un poema que vea la parte bonita del otoño, esa del ocre y las hojas revoloteando.
Por cierto habría que preguntarle a las hojas si les gusta el otoño.
Si les gusta estrellarse contra charcos de olvido y melancolía.
Pobrecillas.
Ninguna de ellas escribe poemas donde poder dar rienda suelta a su dolor
Y los árboles desnudados por el viento y la lluvia inmisericordes 
también callan en silencio amargo esa tragedia que azota sus ramas.
Todo tiene infinitas perspectivas.
Al menos para mí, que soy un sentimiento que respira.
La vida es un caleidoscopio de latidos y sensibilidades imposibles de catalogar.
Han pasado tantos otoños ya...
Ha pasado tanta sangre correteando por mis venas...
Ha pasado de todo y no llega el momento en el que pueda sentirme por fin en paz.
La cortina y el viento han dejado de bailar.
Devuelvo el libro al estante.
Hoy no pienso jugar más al ajedrez.
A los mafiosos les doy un merecido descanso.
Demasiadas coincidencias... ya no sé qué pensar...
Me asomo a la ventana y me relajo mirando cómo el otoño acaricia suavemente la ciudad.

10 de octubre de 2018

EL MONSTRUO DE LA TRISTEZA

El otoño
ya ha liberado
al monstruo de la tristeza.
Viene a por mí.
Noto su aliento en el aire.
Oigo el temible crujir
de sus hambrientas mandíbulas.
Y siento a todas horas
el retumbar pavoroso
de sus gigantescas pisadas...
Acercándose...
Acercándose...
Acercándose...

9 de octubre de 2018

PAVAS

Me leen las pavas
y se disgustan.
Se quedan sin habla.
Y luego
el vacío
como venganza.
Les doy miedo.
Me leen
y se esconden
con el rosario
debajo de la cama.
Pobres pavas.
Os pido perdón
y para compensaros
os invito a comer.
No os faltará de nada.
Semillas.
Lombrices.
Un surtido delicioso
de insectos maduros.
Y una bandeja de larvas.

8 de octubre de 2018

LAS PROCESIONES DE LOS DIABLOS MUERTOS

Por las noches
salen los diablos muertos
a recorrer las calles
en magníficas y espectaculares procesiones.
Seres encapuchados llevan a hombros
a demonios que lucen túnicas repletas de purpurina.
Debajo de cada capucha hay una mujer
con los pies encadenados y llagas en la boca.
Tras las encapuchadas
miles de hombres sin lengua ni ojos
entonan una letanía que sólo pueden oír los muertos.
Es la Semana Santa perpetua de los ciegos infinitos.
Esa que nadie ve jamás.
Al frente de cada procesión
hay un demonio de tres metros
que no para de relamerse
admirando a las mujeres encapuchadas.
Relucientes tambores mudos
redoblan de punta a punta del universo.
Las procesiones del silencio tatuado.
Las procesiones del sexo rojo y ardiendo.
Las familias se ocultan.
No se abren las ventanas de las casas
cuando esas procesiones demoníacas
pasan bajo ellas todas y cada una de las noches.
Las familias están inquietas.
Algo en su alma se resquebraja.
No saben porqué.
Pero padecen.
No quieren mirar.
Las familias disimulan su miedo ancestral.
Hacen ver que no pasa nada.
Pero eso no les preocupa a los diablos muertos.
Ellos seguirán y seguirán saliendo cada noche de procesión.
Tienen la eternidad entera para ir apresando a todos los difuntos.
Y desde el comienzo de los tiempos no se les ha escapado ninguno.

7 de octubre de 2018

ME GUSTAN

Me gustan
las mujeres locas.
Hablar con ellas.
Invitarlas a bailar.
Bromear sobre mil cosas.
Y reírnos sin parar.
Me gusta abrazarlas.
Mirar la luna con ellas
y explicarles con cariño
que la hermosa luna
es un gran queso volante.
Y que en uno de sus agujeros
vive el Ratoncito Pérez.
Ese que les debe tanto dinero
por esos agujeros que tienen
donde antes había muchos dientes.

6 de octubre de 2018

POESÍA AUTOMÁTICA 8

Un abrazo manco.
Una hoja del tiempo.
Un amor ahorcado.
Una mortaja que ríe.
Un niño que no nació.
Una mentira que baila.
Un ciempiés paralítico.
Una gallina valiente.
Un paraguas asesino.
Una luz que no se apaga.
Un ciego que no oye.
Una sorda que no anda.
Un policía que se mata.
Una mesa sin comida.
Un libro que nadie lee.
Una familia rota.
Un perro que llora.
Una casa que se fugó.
Un muerto abre los ojos.
Una vírgen escotada.
Un viejo que nadie ve.
Una mujer chillando.
Un ataúd con confetti.
Una lápida eufórica.
Un bautizo sin nombre.
Una pasión que araña.
Un beso de locura.
Una lujuria pendiente.
Un poema que sobrevive
en los laberintos de la mente.

5 de octubre de 2018

UN FRÍO GLACIAL

Los viernes por la tarde
siempre tengo un frío glacial.
Es un frío interno.
De alma y corazón.
De pena que no quiere llorar.
Un frío estrangulador.
Un frío de fracaso eterno.
Un frío de toda una vida que se va.

4 de octubre de 2018

CHINEANDO 4

En el portal de enfrente
creo que mañana mismo
van a inaugurar un bazar chino.
A diez segundos de casa.
Es una bendición.
Es un premio del destino.
Es una inmensa alegría inesperada.
Estoy que no vivo...
Mi vida va a dar un cambio total.
Tengo ganas de ir cada tarde
un montón de veces
y también los sábados a todas horas
y si abren los domingos no me perderé uno
y les haré creer siempre que les voy a robar
y luego por supuesto no pienso llevarme nada.
Y así me vigilarán.
Y los pondré muy nerviosos.
Y les haré reverencias japonesas
para desconcertarlos totalmente y dejarlos pasmados.
Y pediré el libro de reclamaciones de los samurais.
Y cuando no me entiendan
les diré con señas
y fantásticas imitaciones de una grulla
que yo soy un samurai secreto del vietcong
y que estoy trabajando de incógnito para la paz mundial.
Y otro día les diré que quiero una estatua de Mao
para ponerla como perchero en una esquina del recibidor
y que si no me la traen me quejaré a la embajada de Filipinas
para que el loco de su presidente los meta en cintura
ya que también soy agente secreto filipino
especialista en los movimientos insurgentes de Mindanao.
De esa no se recuperan.
Y por supuesto cada vez que vaya
les preguntaré si tienen rollitos de primavera
para llevarme a casa
y chop suey y arroz frito y tallarines
y les sonreiré tapándome las orejas
cuando me repitan
con enorme cara de cansancio
que esa tienda es un bazar y no un restaurante.
Y entonces les diré "yo mí no entender".
Y me achinaré los ojos esperando su respuesta.
Y alguna vez les compraré algo
y me pondré en la cola de la caja
y cuando me toque pagar les diré que les pago con villancicos
y que si no aceptan serán quemados en hogueras españolas
por obispos desequilibrados 
que todavía hoy trabajan para la Santa Inquisicion
hasta que sus cuerpos parezcan huevos fritos de pato mandarín.
Y cuando se pongan muy, muy, muy nerviosos
devolveré lo que iba a pagarles y les diré: ARIGATO, ARIGATO...
mientras retrocedo hacia la salida saltando a la pata coja
y aplaudiendo frenéticamente a mis queridos chinitos del corazón.
Y cada día les preguntaré si ya han traído osos panda
porque quiero comprar uno para que sea mi amigo del alma
y así les tocaré la fibra emotiva
y siempre los tendré pendientes de mí
para no sentirme tan solo todos y cada uno de los días de la semana.