A Justiniano desde pequeño
le gusta la música clásica
pero tras muchos años escuchándola
ha comprobado que esa música no evoluciona
porque siempre son las mismas sinfonías
de los mismos compositores
y hasta las mejores orquestas
parecen polvorientos vestigios del pasado
y por eso ha decidido ayudar
al resurgimiento de la música clásica
y ayer fue al Auditorio
a escuchar un concierto de sinfonías alemanas
pagando cien euros por una buena localidad
y a los quince minutos del comienzo
cuando los asistentes estaban embelesados
Justiniano ha apretado
repetidas veces con el pie
una potentísima bocina de camión
que había escondido bajo la butaca
causando un sobresalto general
que no fue aplaudido por el público envidioso
pero además su innovadora aportación musical
tampoco fue comprendida por el director de orquesta
que parecía un loco peligroso
buscando la bocina entre las butacas
y cada vez que se alejaba Justiniano daba otro bocinazo
y fue muy divertido hasta que lo descubrieron
pero lo malo sucedió al final
pues en vez de contratarlo para futuros conciertos
esos energúmenos se quedaron la bocina y lo echaron a la calle.