No hay nada
tan mágico y plácido
como viajar con la mente.
En silencio.
Sin gente molestando.
Con absoluta y total comodidad.
Viajo a "Don Quijote de la Mancha".
Viajo a "Cien años de soledad".
Viajo a "Crimen y castigo".
Viajo a otros libros hermosos.
Viajo a siglos, aldeas, pueblos y ciudades.
Allí todo sigue igual que siempre.
Los personajes siguen vivos.
Y hacen miles de cosas.
Y las siento como si fueran mías.
Son mis eternos compañeros.
Con ellos viajo feliz en el tiempo.
Con ellos viajo feliz en el espacio.
Con ellos
vuelvo al pasado
y me escapo dichoso y feliz
de las malditas jaurías de turistas.
Me gusta pasear por los siglos antiguos.
Y disfrutar de la vida de entonces.
Sin contaminación.
Sin penosas aglomeraciones.
Sin la devastadora y perversa globalización.