9 de julio de 2020

CEMENTERIO DE VIVOS

Al cementerio
de los vivos
algunos días
vienen los muertos
para recordar
y dejarnos unas flores
disimuladas en la naturaleza.

8 de julio de 2020

RECORDÁNDOTE

Hoy me he acordado de ti.
Ha sido al pasar
cerca de un parque.
Los árboles.
La hierba.
Las plantas.
Las flores.
Y he pensado: aquí falta una fiera.

7 de julio de 2020

UN SUEÑO AHORCADO

Abro los ojos.
Horror.
Espanto.
Colgando
de los días
se balancea
un sueño ahorcado.
Le pregunto
al tiempo y a la vida.
No responden.
Silencio helado.
Miro hacia dentro.
Tiemblo.
La razón
llora en el diván
de un psiquiatra enajenado.

6 de julio de 2020

CÁRCELES

Cárceles.
Las de los presos.
Las de los "libres".

5 de julio de 2020

LUCECITAS

Ahí están.
Han venido
a despertarme.
Son las lucecitas
de las letras de tu nombre.

4 de julio de 2020

4 DE JULIO DE 2020

Los sábados ahora
amanecen destripados.
Son sacos de tiempo
apilados en la estantería
de los futuros sin entusiasmo.
Se les ven las costuras
desde que la luz
empieza a besar las ventanas.
Y costura a costura
me alejo casi sin querer
de esta mañana enterrada
y voy retrocediendo en el tiempo.
Recuerdo sábados
de respiración entrecortada
por la ilusión deslumbrante
de mis primeros partidos de baloncesto.
Dónde habrán ido a parar
aquellos latidos de mil colores
que iluminaban los rincones más oscuros?
Dónde habrán ido a parar
aquellas horas sin hijos
que buscaban un niño que las quisiera?
Nunca lo sabré.
Después vinieron sábados
de estepas infinitas de tristeza
donde los fantasmas
de la familia arrancada
me olvidaban desde bastante lejos.
Cuando volví a la vida
y se hizo cargo de mi cuerpo
el pirata que no quería puertos
ni reinas de los mares
los sábados eran inventarios de horas mágicas
donde los teléfonos desfilaban
con números vestidos de hermosos corazones.
Fue pasando el tiempo
y los sábados se hicieron mayores
y empeoraron poco a poco su salud intrépida.
El pirata que me habitaba
empezó a arrastrar cadáveres de sábados
por el cementerio de los días que nacían muertos.
Los teléfonos se arrugaban
y sus números enfebrecidos y cansados
empezaban a mostrar síntomas de un tiempo que acababa.
Murió el pirata.
Murieron los teléfonos.
Murieron sus números tan soñadores.
Y la vida fue plastificando los sábados hasta volverlos insípidos.
Intenté resucitar al pirata.
Herví los plásticos de los sábados.
Acuné sus horas como si fueran las últimas horas de todo...
Pero nada sirvió.
Un mal día de marzo los sábados felices me dijeron adiós para siempre.
Desde entonces vagamos por este mundo muerto el fantasma del pirata y yo.

3 de julio de 2020

LYNCH 7

El enano maldito
es ahora Donald Trump.
Cuando acaba el mítin
y se queda solo
disminuye de tamaño
y la joroba disimulada reaparece.
En la penumbra de la habitación
se quita la enorme cabeza
de zanahorio demente
y justo encima del cuello
aparece un lagarto verde que habla inglés.
El lagarto tiene una vacuna secreta
que devuelve la vida a los muertos viejos.
Se hizo rico con ella.
Pero volvían sin piel y con los huesos cansados.
Por eso ahora nadie la compra en el internet secreto.
Dos gemelas la compraron
y resucitan cada dos meses
viven una semana y después vuelven a morir.
Les llaman las locas del más allá.
No tienen amigos vivos.
No tienen amigos muertos.
Sus padres las odian.
Sus hijos las olvidaron.
Y se dan palizas la una a la otra por cualquier motivo.
La vacuna en los lagartos tiene otros efectos.
Los eleva de casta
y por unos momentos
sueñan con ser lagartos seductores.
El enano lagarto se pincha una dosis de vacuna
y ahora es un lagarto azul de escamas principescas.
Se sienta delante del televisor
con una caja de cervezas heladas
y una bolsa de crujientes de cabezas de loro para picar.
Cambia constantemente de canales.
No hay nada que le guste.
De repente aparece un locutor lagarto que le señala con el dedo.
Es el Gran Lagarto Universal.
Está muy enfadado.
Sus ojos salen de la pantalla
y asustan hasta a las lamparas de la habitación.
De repente las paredes chillan encolerizadas.
El enano lagarto vuelve a ponerse la cabeza de Donald Trump.
Va al baño y se inyecta una dosis de antivacuna.
Vuelve a ser un lagarto verde.
Ante el espejo saca su lengua bífida y atrapa una mosca.
Se la come y sonríe feliz.
Sale de la habitación.
Abajo le espera el coche oficial y su escolta de lagartos disfrazados.
Sube al coche y se dirige hacia el próximo mítin.
Dentro de su cabeza tres ratones ciegos le siguen royendo el cerebro.

2 de julio de 2020

LA SÁBANA

Me mira
y sonríe.
Le gusto.
Me quiere.
Me ama.
La sábana
está enamorada.
Esta mañana
riendo
y jugando
me abrazaba
y no dejaba
que me levantara.

1 de julio de 2020

Y SIN EMBARGO...

Todo empeora
mire donde mire.
Y sin embargo...
no puedo dejar
de pensar
en lo delicioso
que sería darte un beso.

30 de junio de 2020

POESÍA AUTOMÁTICA 12

La botella vacía
me mira con ojos devastados.
Hace un rato 
estaba llena de agua fría.
Ahora suplica un entierro compasivo.
No quiere un contenedor de plásticos.
Quiere algo especial...
Quiere dejar huella
en este mundo que refrescó.
Quiere que su vida 
pueda ser recordada
por otras botellas
que también nacerán y morirán.
Desde lejos
la escoba altiva
y la fregona impasible
la escuchan y se ríen sin parar.
En cambio las toallas
tienen los ojos humedecidos
por esa botella de agua tan sensible.
De repente el caos.
Todas las cosas cuchichean.
Y poco a poco se van poniendo tristes.
Se dan cuenta de que ellas también morirán.
Hasta el sol 
que se creía eterno
acaba de esconderse
entre unas nubes inesperadas 
enlutando el cielo y ensombreciendo la vida.
Mis dedos ya no quieren escribir más
las teclas y ellos se abrazan emocionados
porque intuyen que cualquier día también tendrán un final.

29 de junio de 2020

DESTELLOS 10

Todos los nombres
que conocí
se pudrieron en el tiempo.

28 de junio de 2020

28 de junio de 2020

28 de junio de 2020.
Domingo por rellenar.
Lanzo al aire
los dados locos
del destino
para que ellos decidan.
Ale hop......
Ya está.
Me espera la playa
y los demonios
que estarán tostándose
en las incendiadas toallas.
Quizá sea un buen plan.
Aunque el cielo
a esta hora
ya anuncia riéndose
un sofrito aceitoso de humanos.
Podría no ir.
Y cambiar playa por museo.
Y admirar durante horas
un montón de obras de arte
que no me dicen absolutamente nada.
Y luego volver a casa
y soportar las burlas criminales
por mis ridículas pretensiones
del maldito sincericida que hay en el espejo.
También podría
subirme a la bicicleta
y perseguir sueños imposibles
bajo los rayos inflexibles del verdugo sol
antes de evaporarme en cualquier calle calcinada.
O podría anclarme en una terraza
como esas familias muertas de asco
que consultan sin descanso sus móviles
en espera de un milagro maravilloso que nunca llega.
Esas familias devoradas
que ocupan mesas durante horas
con unas mínimas consumiciones
que predicen con su triste insignificancia
el temido y próximo cierre del ruinoso establecimiento.
Le pregunto a los poemas.
Nada.
Silencio.
Están durmiendo.
Me parece que anoche salieron de fiesta
y seguramente han vuelto
bastante perjudicados
entre las sombras de la madrugada.
Cuando los poemas beben
el futuro de la humanidad está perdido.
No hay nada peor
que unos poemas borrachos
cantando por las calles
y despertando a los pobres vecinos
que duermen tan satisfechos en sus lóbregos nichos de cemento.
No sé...
Es tan largo el domingo.
Y tan poco atractivas sus horas...
Creo que merezco otra oportunidad.
Vuelvo a tirar los dados locos del destino.
Pero ahora explotan en el aire
y a los puntitos negros les salen alas
y se van volando en procesión hacia el cielo
y antes de desaparecer se giran y me miran con ojos cansados
y cabeceando negativamente se despiden de mí diciendo que soy imposible.

27 de junio de 2020

JUSTINIANO 211

Justiniano ha visto en la calle
durante varios días
a una mujer muy atractiva
que le gusta muchísimo
pero no se puede acercar a ella
ya que en la nueva normalidad
hay que respetar
como mínimo un metro y medio
de distancia entre los humanos
por lo que esta misma mañana
se ha disfrazado de coronavirus
y ya sin problema alguno
se ha acercado velozmente a ella
y le ha mordido dulcemente las orejas
cosa que parece
no haber gustado mucho
a Doña Atractiva Antiséptica
ya que se ha puesto a gritar como una loca.

26 de junio de 2020

LLORAN

La ventana llora
cuando cree
que no la miro.
Y la cortina también.
Están tristes
desde hace tiempo.
No hay día que las consuele.
No hay noche que las acaricie.
Será porque nadie les habla.
Será porque se hacen mayores.
Será porque el mundo se pudrió.
Será porque no entienden nada de nada.

25 de junio de 2020

VIVAN LAS CADENAS

Vivan las cadenas
gritan los esclavos.
Vivan las cadenas
gritan temblando.
Vivan las cadenas
gritan asustados.
Vivan las cadenas
gritan sin descanso.