Allí estuve.
Vestido de sol.
Riendo con mis amigos.
Descorchando jóvenes carcajadas.
Aquí estoy.
Con harapos de tiempo.
Deambulando entre recuerdos.
Acumulando penas y desesperanzas.
De aquel
al que ahora soy
una larga procesión de años
enterrados en un sepulcro de nadas.
Nos aferramos a lo que fuimos, da igual si era algo real o inventado, los recuerdos son lo único que nos queda.
ResponderEliminarAbsolutamente quevedesco. Me ha recordado este poema de Francisco de Quevedo:
ResponderEliminar«¡Ah de la vida!»... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la Salud y la Edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; Mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el Hoy y Mañana y Ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.
Quevedo, Parnaso español