31 de enero de 2026.
Algo está pasando.
No sé si es la crisis
o el futuro que nos espera
o puede que la codicia de los dueños.
En los bares de siempre
empieza a dar miedo comer algo.
Tras un intenso y profundo estudio
he llegado a las siguientes conclusiones:
La calidad de los alimentos tiende a cero.
Las croquetas son de cemento.
El marisco tiene cáncer.
Las patatas bravas las fríen con cianuro.
Los pinchos morunos son de carne de araña.
Las patitas de calamar tienen las suelas rotas.
El barril de cerveza nunca se vacía
porque debe tener una manguera
que secretamente lo conecta con el urinario.
Con la cuenta deberían regalar antihistamínicos.
Eso sí, los precios crecen y crecen limpios y relucientes.