11 de febrero de 2026

VIENTO

Las persianas
han sido azotadas
toda la noche por el viento.
Y con ellas mis recuerdos.
Viento de infancia malherida
en un lejano colegio de niños internos.
Viento desgarrado.
Viento de corazón desalmado y fiero.
Allí no había padres.
Tampoco estaban los amigos del barrio.
Allí había tristeza y abandono.
Allí había frialdad y desconsuelo.
Y sobre todo había mucho viento.
El viento era el rey del día y de la noche.
El viento encabritaba el mar, la vida y el cielo
y doblaba las palmeras hasta que besaban el suelo.
El viento arrancaba sueños.
El viento gemía por los pasillos lóbregos.
El viento era padre, hermano, tío y abuelo.
Ese viento entró en mi cabeza y allí se quedó.
En noches como la de hoy
me hace retroceder en el tiempo
mientras feroz y poderoso sigue ululándome por dentro.

3 comentarios:

  1. El viento trastorna. Un poco no, pero demasiado...
    Abrazooo

    ResponderEliminar
  2. Hay un poderoso aliento que impulsa a niños con infancias dolorosas a adulteces llenas de fuerza y creatividad.

    ResponderEliminar