16 de febrero de 2026.
Cientos de muertos
se han despertado conmigo.
Más presentes que nunca.
Soy todas sus vidas
y ellos son toda mi vida.
Soy su luz
y ellos, mi sombra.
No sé cuál de ellos
está dictándome este poema.
Yo pongo los dedos y me desentiendo.
Quizás una bonita oración que los reconforte
ResponderEliminarVersi potenti e inquieti, dove luce e ombra convivono e danno voce a una presenza che pesa e interroga l’anima.
ResponderEliminarBuon lunedì
Lo importante es el colectivo y su decisión, quién dicte es secundario.
ResponderEliminarSaludos.
Escritura automática, entonces.
ResponderEliminarBesos.
No sé qué te ha llevado a escribir algo así, pero cuando alguien siente que escribe acompañado por tantas sombras, algo importante está pasando por dentro. Ojalá estés bien. Si algún día te apetece contar de dónde nace todo eso, aquí te leo. Un abrazo.
ResponderEliminarA medida que los años pasan, la memoria se vuelve presente.
ResponderEliminarBesos***
Creo que te entiendo, Toro.
ResponderEliminarUn abrazo desde Segovia.
Tienes abierta la puerta a mi espacio también,
Toro, hay en tu poema una comunión estremecida entre el yo y los muertos: sin solemnidad, con torpeza deliberada, haces que el hablante se diluya en una coral de voces apagadas. Me impresiona ese dictado invisible, esa renuncia al control: escribir como médium, dejar que la muerte hable.
ResponderEliminar