El poema celebra la potencia erótica de la mirada femenina, capaz de incendiar el deseo del yo poético. En su brevedad, combina lo divino (“diosa”) y lo corporal (“late cálida”), transformando el hambre amorosa en exaltación vital. La mirada se convierte en revelación ardiente y salvadora.
Oh, es tan hermoso
ResponderEliminarEsas miradas que te llevan a la perdición, y las bendices por ello.
ResponderEliminarSaludos.
El poema celebra la potencia erótica de la mirada femenina, capaz de incendiar el deseo del yo poético. En su brevedad, combina lo divino (“diosa”) y lo corporal (“late cálida”), transformando el hambre amorosa en exaltación vital. La mirada se convierte en revelación ardiente y salvadora.
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