El buen samaritano
caminaba en paz por la calle
cuando observó a un hombre
que tenía sangre en la cabeza
y gemía estirado en el suelo
junto a una bonita bicicleta.
El buen samaritano se acercó
y le preguntó al hombre:
Qué te ha pasado hermano?
y el hombre malherido contestó:
Me he caído de la bicicleta.
Entonces el buen samaritano
le dijo que no se preocupara
que él le ayudaría
sin pedirle nada a cambio
y velaría para que en el futuro
jamás sufriera algo parecido
y sin decir nada más
se despidió del hombre malherido
montó en la bicicleta y se alejó silbando.
Cumplió lo que dijo el buen hombre :P
ResponderEliminarBesitosssss
Jajaja, no mintió.
ResponderEliminarJa, me has sacado una sonrisa; más como ese buen samaritano, que ayuda sin esperar nada a cambio.
ResponderEliminarBonito tu día, Toro.
Está claro, los samaritanos si no cobran se dan a la fuga con buenas palabras.
ResponderEliminarSi bailas como un derviche es probable que te despidas merced a la fuerza centrífuga y te retrates en una pared.
Un beso.