Cuando mi nada y yo
salimos de paseo
no dejamos de asombrarnos.
Toda esa gente
de aquí para allá
yendo a mucho sitios
con objetivos concretos
y caras de gran determinación.
Ante tales huracanes de voluntades
mi nada y yo nos refugiamos
en algún lugar donde no haya nadie
y si hay alguien
pues que sea como nosotros:
Fantasmas perdidos en un mundo atroz.
Admiro a todas esas personas
que salen cada día de sus casas
dispuestas a darlo todo
para que con suerte apenas obtener nada.
"Mi nada y yo" Dices tanto con tan poco.
ResponderEliminarMe ha encantado el poema, genio.
Besitosssss
Un mundo infeliz, cruel y estúpido.Máquinas que sangran...
ResponderEliminarSiempre me pregunto si esto colapsará algun día.
Besos***
Es cierto que los extrovertidos parecen, a priori, más admirables pero a mí me seducís más los introvertidos, con todo ese mundo interior tan fascinante.
ResponderEliminar«En nuestro mundo la gente no sabe lo que quiere y está dispuesta a todo por conseguirlo» (Don Marquis).
ResponderEliminarSaludos.
Puede ser que no les quede más remedio que ir de un lado a otro con cara de determinación. Algunos se lo creerán y otros estarán deseando sentarse a mirar las nubes.
ResponderEliminar(Me gusta mucho el poema)
Besos