Allí sigue el colegio
donde aprendí mil cosas.
Al lado, el pabellón de baloncesto.
La plaza del ayuntamiento.
Las calles
que tantas veces caminé
con amigos que creí de por vida.
Todos los que fui
el niño
el adolescente
el joven...
me sacaron ayer de casa
prometiéndome una tarde de ensueño.
Y en esos pasados aparecí.
Error.
Hecatombe emocional.
Todo fue extraño.
Extraño y descorazonador.
No queda nada de aquello
pero la vida sigue latiendo
ahora con gente y costumbres
de otros países y otras culturas.
Sentí un desasosiego.
Una inquietud perturbadora.
Como si me hubieran robado
un tesoro sagrado del corazón.
Me fijé en niños, adultos, ancianos
en lo que hacían
en sus miradas duras y recelosas
y de repente comprendí
que todo eso era ahora suyo
que tristemente era yo el que allí sobraba.
Siempre me haces pensar. Es duro.
ResponderEliminarTe mando un abrazo así de grande
No he vuelto a mi colegio, ni quiero....
ResponderEliminarBesos***
Emotivo tu poema de hoy, me ha llegado al alma.
ResponderEliminarMi colegio lo derrumbaron, en su lugar hay un bloque de pisos, pero a veces, cuando paso por ahí, pienso que en sus cimientos en algún rinconcito escondido queda aquella niña que fuí. Snif, snif, me has hecho saltar la lagrimilla.
Muchos besos.
Sin movernos de nuestro hogar nos hemos mudado a ciudades extrañas.
ResponderEliminarBesos.
A volte tornare indietro fa più rumore del tempo che è passato.
ResponderEliminarBuona giornata
Muy profundo y triste, pero así es. Ya veo que el pasado como me dices en el comentario no lo olvidas, si es que no se puede olvidar, mucho perdido, pero vivamos el presente, buscando siempre encontramos algo que te aviva el día.
ResponderEliminarUn abrazo toro
El barrio de mi infancia hace muchas décadas que fue arrasado. Y el edificio de mi colegio de niño, Santa Luisa de Marillac, sigue en pie, pero ya no es colegio. A veces cuando paseo por allí me dan ganas de entrar y pedir que me lo enseñen, aquel lugar en que fui tan desdichado y a la vez tan feliz. Es en la plaza del Pilar en Zaragoza. Contemplar el paso del tiempo nos hace sentir que somos briznas en la evolución del universo.
ResponderEliminarNo te imaginas como te entiendo. Hace unos años visité mi antiguo colegio. Un convento del siglo XVIII.. Me pareció triste y oscuro. No había alumnas ni bullicio. Constaté que el pasado no vuelve y que el futuro no era prometedor.
ResponderEliminarYa no encuentro lo que busco, el paso de los años es irreparable.
Un beso.
Pues a mí el colegio me trae buenísimos recuerdos, pasé unos años muy feliz, con buenos compañeros y buenos profesores. Pero tú claro, no podías quedarte con el recuerdo bonito como todo el mundo, tenías que ir a comprobarlo... la próxima vez ya sabes, los recuerdos mejor dejarlos donde están, que son mucho más obedientes.
ResponderEliminarAl pasado y sus cosas, hay que asomarse vacunado.
ResponderEliminarSaludos.
Yo hace años que no piso mi antiguo colegio, pero no es necesario remontarse tan lejos. Hace solo un par de años que no reconozco a los "ciudadanos" que nos rodean. Muy bonito, como siempre.
ResponderEliminarEl tiempo todo lo cambia y, casi siempre, para peor. Saludos
ResponderEliminarQuan vaig tenir ocasió de visitar el meu col·legi, em va semblar molt petit, tan diferent de com ho recordava... clar, era molt petita quan hi anava... Ara ja no és un col·legi, per una banda és un menjador social i per l'altra un restaurant "pijo".
ResponderEliminarTot canvia, fis i tot nosaltres.
Petonets, Xavi.
En mi colegio construyeron la central de Ibercaja y se lo llevaron a otro lugar. Ese lugar ya se ha ido quedando céntrico y no creo que tarde mucho en volver a ocurrir lo mismo. Que el dinero compre a la cultura y la desplace.
ResponderEliminarSaludos.
¿Sabes? Lo bueno que queda es que cuando fue tu tiempo en ese lugar, eran sonrisas y risas y juego y cariño y amor, nada de las caras agrias de gente apesadumbrada y casi sin alma que hoy anda en esos lugares, que no inspiran.
ResponderEliminarLo triste es que ellos no llegarán a conocer jamás, aquello que fue y que aún existe en el corazón dentro de tu pecho. Ni manera de transfundirles un poquito de humanidad, no saben qué es.
A ti lo tuyo nadie te lo quita. Y sí, te puedes sentir triste por empatía con ellos, pero jamás por ti. Has vivido los mejores tiempos de la humanidad humana, que está extinguiéndose.
Un abrazo
Lo que fue, ya no es de la misma forma.
ResponderEliminarEntenderlo cuesta, porque las desilusiones van siempre por delante.
A seguir, siempre.
Besos.
Entendí algo duro:
ResponderEliminarno es que el lugar cambiara,
es que yo ya no pertenezco ahí.
El pasado siempre me hace daño así que paso. Besos
ResponderEliminarEntendí algo duro:
ResponderEliminarno es que el lugar cambiara,
es que yo ya no pertenezco ahí.
nunca vuelvas a lo que fuiste...
ResponderEliminarEs complicado regresar a los lugares del pasado…lo más habitual es volver con un ataque de nostalgia.
ResponderEliminarTe ha pasado igual que a mí en una reunión de exalumnas en mi Colegio....
ResponderEliminarYa no éramos las mismas cada cual había seguido su camino, lógicamente, pero ya no éramos aquellas, no digo porque se me saltan las lágrimas.
Toro, a veces el pasado nos pone triste, visite mi colegio con mi hija Liz.
ResponderEliminarEstaban las monjas pero había dejado de ser colegio, quedo solo en un convento pero lo recorrí todo con Liz, fue un momento muy emotivo para mi, pase días muy felices ahí.
Que tengas un hermoso y feliz día y no te pongas nostálgico.
Besitos y todo mi cariño Toro
Quien no pasa por ese sentimiento apenas supo "matar su tiempo a lo bobo".
ResponderEliminarAbrazos, Toro Poeta Existencial
En una de esas va a ser hora de ir pensando seriamente en volver a tu planeta de origen...
ResponderEliminarClaro que queda. Está en ti que lo has vivido.
ResponderEliminarBesos
El poema se clava en el corazón porque así es y así se siente.
ResponderEliminarPor eso nunca vuelvo a lugares ya perdidos para siempre.
Bss.