Un cura del colegio
que enseñaba matemáticas
está mutando
en ese recuerdo amarillento.
Su cabeza actual
de proporciones bíblicas
es más grande que el colegio
y ha invadido calles cercanas.
Por sus ojos reventones
y por sus brutales orejas
asoman enormes raíces cuadradas
y una banda de números primos
que viven en sus fauces
está atracando a toda la población.
Curioso que algunos profesores dejen huella y otros hayan pasado (tanto tiempo con ellos) como si nada. A la mayoría no los recuerdo.
ResponderEliminarJuernes!
Besitossss
Se ha alimentado de las lágrimas de todos los infantes a los que torturó y ahora es imparable... mejor salir corriendo ..
ResponderEliminarHay que huir del pasado y dejar de pensar en el mañana.
ResponderEliminarDe los curas no se puede fiar uno, si les haces caso te prometen un cielo inexistente.
A tí la vida no te olvidó. Tus lectores te tenemos muy presente.
Un beso.
Visualizando la escena que describes... alucino ¡cuánta imaginación tienes!
ResponderEliminarMil besos.
Yo tuve un maestro profesor de matemáticas que nos pegaba y nos ridiculizaba. Era cruel, ignorante y sádico. Un pobre hombre, un desdichado hijo de puta...
ResponderEliminarrrsss rrssss
ResponderEliminarAbomino matemática!!
Besos.
Tengo un nefasto recuerdo de todos mis profes de mates.
ResponderEliminarNo me extraña que esa abominación se las ingenie para seguir torturando...
Besos***
Un ricordo che si deforma
ResponderEliminare divora tutto ciò che non abbiamo più il coraggio di guardare.
Buon primo maggio
Terror total!!!!
ResponderEliminarSi hasta sin mutaciones ya me daban miedo los profesores de matemáticas.
Aunque solo me acuerdo de uno, se llamaba Arturo.
Besos
El del lateral es genial.
EliminarGracias.
Eliminar:)
Ahora todas las raices son cuadradas. Con esos alcorques metalicos cuadrados que les ponen a los arboles, las raices no tienen medio de escape.
ResponderEliminarAbrazooo
Me gusta eso.... un tipo que crece como arbol, con raices cuadradas..... si yo creo el lenguaje matematico se presta para hacer ciertas permutaciones poeticas muy interesantes.
ResponderEliminarToro, Toro, cómo describes lo estéril del tiempo. Implacable lucidez.
ResponderEliminarGracias.
Eliminar:)
Y yo que pensaba que lo peor de las matemáticas era el examen final...
ResponderEliminar¡Ah, caray! Un fenómeno para no olvidar jamás.
ResponderEliminarBesos.
Sería conveniente redondear esas raíces cuadradas y tratar de hablar con los tíos y los sobrinos de esos números primos.
ResponderEliminarSaludos.
Capellà i professor de matemàtiques, una combinació pèssima. ;-)
ResponderEliminarPetonets, Xavi.
Eres un crack.
ResponderEliminarBesos para el chico más guapo de Cataluña!
Dan miedo esas mutaciones.
ResponderEliminarBesos.
Le están llegando todas las maldiciones que le han llegado a lo largo delos años de enseñante.
ResponderEliminarMe acuerdo de mis profesores de cuando era una niña, algunos eran crueles, muy crueles.
ResponderEliminarDon Antonio el manco, porque era manco, era el profe de mates,
era un demonio.
Esto me gusta (un tipo que crece como árbol, con raíces cuadradas)
Feliz mes de mayo.
Un abrazo
Toro, para las matemáticas nunca fui buena, recuerdo a una profesora que era un ángel que me ayudaba mucho, la única que quedo en mi memoria, se llamaba Concepción.
ResponderEliminarQue tengas un precioso y feliz fin de semana.
Besitos y te dejo todo mi cariño
Tiene pinta de monstruo tan tremendo que venía mutando incluso antes de empezar el poema.
ResponderEliminarEres un genio. Aplauso!!!
ResponderEliminarQué cosas se te ocurren ;)
Bss!!!