He sobrevivido
a la noche
de los demonios locos.
Qué caos.
Qué gritos.
Qué cutrerío.
Qué alboroto
hasta la madrugada.
Y sin embargo
aún es posible
librarnos del mal.
A estas horas
atontados
borrachos
canallas
y drogadictos
están dormidos.
Ahora es el momento
que desde el cielo
descienda implacable
una hermosa legión
de ángeles exterminadores.