Ya sé el truco
para que mi cerebro
no me manipule.
Ahora soy yo
el que lo engaña.
De buena mañana
le digo
que todo es hermoso.
Que los pajaritos cantan
que el sol nos sonríe
y que la vida es maravillosa.
Que tralarí y que tralará.
Y cuando se despista
me doy un cabezazo
contra la pared
que lo deja totalmente aturdido.
Se va a enterar de quién manda aquí.
Lo que más me gusta es el taponazo jajja
ResponderEliminarBesitosssss
La cabeza no para. Los okupas pululan por doquier e invaden nuestro campo neuronal.
ResponderEliminarUn beso.
Soy Ilduara
EliminarBuena táctica, eso es lo que yo hago, engañarlo.
ResponderEliminarYo sí creo que engañar al cerebro por el lado bueno algo consigue. Luego vendrá la pared, porque la pared siempre cumple con su oficio, pero ese rato en que uno le ha colado una mañana un poco más amable ya no te lo quita nadie. Que nos quiten lo bailao, aunque sea con chichón incluido. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarBoa estratégia...
ResponderEliminarBeso, feliz Julho!
O sea que a eso tan de moda: "con la voluntad todo se consigue" hay que complementarlo un poco, no?
ResponderEliminarBesos**
Pues no veo yo que sea buena idea porque cualquier día te abres la cabeza
ResponderEliminarPiensa en otro sistema, por favor. Besos
buena idea, si no quiere respetarte, tendrá que temerte...
ResponderEliminar