31 de marzo de 2026

UN POEMA CRÍPTICO

Tú que aquí has venido.
A ver
si eres capaz
de a este poema
encontrarle el sentido.
El azul se divide por tres.
Y el amarillo suma seis.
Tal vez...
Un guacamayo rojo
ladra malherido
en el cielo secreto
de los antílopes cojos.
Dónde vas?
Dónde buscas?
Céntrate.
Piensa en lo que hay
pero que no siempre hay.
Está y no está.
El que mira con fe
al final todo lo encuentra.
Quizás
en el lateral
de esta página
hay un poema revelador
con cinco palabras precisas
donde se oculta la pista
para la gente que no es muy lista.

19 comentarios:

  1. jajjajajajajajjajajaja ay Torito. Gracias por las risas
    Besitossssss

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  2. Un poema como una criptonita, pero miremos con fe a ver si lo podemos desencriptar, a mi me cuesta, no soy muy lista, jajaja la kriptonita me mata.
    Muy creativo es.
    Feliz día.
    Un abrazo

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  3. Jajajaja, pues he tenido que ir a la solución y con esta cara me he quedado. Qué buenas risas me das

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  4. Me fuí al de las cinco palabras y me ahorre el poema criptico. Es lo que tiene escorarse a la derecha. Te evita ponerte a pensar.
    Un abrazo.

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  5. Jajajajaja, otra tonta por aquí!!!
    Beso y colleja

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  6. Un enigma visionario che gioca tra logica e immaginazione, invitando a cercare oltre ciò che appare.
    Buona giornata

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  7. Pa soluciones estoy yo con la falta de sueño que tengo...

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  8. ...tontos y quienes se juran vivos todos caemos, si no el mismo ciclo en la espiral de la vida
    Besitos 😽😽😽

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  9. El poema juega, ante todo, a desconcertar. Se presenta como un reto directo y provocador, invitándo a “encontrarle el sentido”, pero enseguida rompe cualquier expectativa lógica con imágenes absurdas y asociaciones aparentemente arbitrarias. Esa tensión entre desafío y caos es uno de sus mayores aciertos.
    Los versos como “el azul se divide por tres” o “un guacamayo rojo ladra” construyen un lenguaje que recuerda al surrealismo: no buscan una interpretación racional inmediata, sino estimular una lectura más intuitiva, incluso lúdica. Hay un placer evidente en lo ilógico, en lo que no encaja, que obliga a cuestionar la necesidad de comprenderlo todo.
    Sin embargo, el poema también introduce una pista interesante: la idea de que “está y no está” y que “el que mira con fe al final todo lo encuentra”. Aquí parece sugerirse que el sentido no es fijo ni objetivo, sino que depende de la actitud del lector. Es decir, más que esconder un significado concreto, el poema reflexiona sobre la propia búsqueda de significado.
    Su cierre añade un matiz irónico, casi burlón, al mencionar “la gente que no es muy lista”, lo que refuerza el tono desafiante. Es como si el poema se riera tanto de quien no entiende como de quien se esfuerza demasiado por entender.
    En conjunto, es ingenioso y creo que incluso funciona mejor como juego intelectual que como poema emocional. Su valor no está tanto en lo que dice, sino en cómo invita a perderse —y quizá encontrarse— en el intento de interpretarlo.
    Una genialidad.
    Besitos

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  10. Entre el azul que se divide y el amarillo que suma, uno empieza a sospechar que aquí el único cálculo real es cuánto tardamos en rendirnos. El único misterio es por qué el guacamayo ladra. Tranquilo, la última pista me la guardo… no vaya a ser que esto empiece a tener sentido.

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  11. El poema juega, una vez más, con la ironía y el humor absurdo, en una suerte de parodia del hermetismo poético. El tono simula el de aquellos textos que, revestidos de misterio o de falsa profundidad, invitan al lector a una búsqueda de sentido allí donde no lo hay. La clave que mencionas, “tonto el que lo lea”, revela el trampa-juego: el poema es un engaño deliberado, una broma dirigida al lector que se toma demasiado en serio el descifrarlo.

    Toro construye así un poema que finge ser enigmático, lleno de símbolos aparentemente esotéricos —“el azul se divide por tres”, “un guacamayo rojo ladra malherido”— que carecen de referente lógico o coherencia semántica. Estas imágenes disparatadas imitan la retórica de cierta poesía moderna que presume de profundidad hermética, pero que, al mismo tiempo, puede caer en el sinsentido pretencioso.

    El hablante poético guía al lector con preguntas (“¿Dónde vas? ¿Dónde buscas?”) y exhortaciones (“Céntrate. Piensa en lo que hay pero que no siempre hay”), como si le ofreciera pistas para resolver un acertijo trascendente. Sin embargo, el desenlace relativiza todo el recorrido: la falsa “revelación” —ese supuesto poema lateral con “cinco palabras precisas”— se convierte en una burla final al ingenuo que espera respuestas.

    En suma, el texto teatraliza el juego entre la búsqueda de sentido y el sinsentido mismo. Su gracia reside en la tensión entre lo solemne y lo ridículo, entre el lector que interpreta con fe y el poeta que le tiende una trampa verbal. Es humor inteligente, digno de quien sabe reírse de la poesía y de los lectores —entre ellos, de sí mismo—.

    Saludos

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  12. Quan he arribat aquí :
    "Está y no está.
    El que mira con fe
    al final todo lo encuentra"
    Ja no he seguit, ho tenia molt clar. ;-)
    Petonets, Xavi.

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  13. El primero que leí el del lateral.
    Y después este.
    Si están relacionados entre sí... mejor ser prudente.
    :-)
    Besos.

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