Justiniano es muy emprendedor
y este verano al darse cuenta
de que el agua de las playas
estaba asquerosamente caliente
y que los bañistas se quejaban
de que ir a la playa no refrescaba
tuvo una brillante idea
para ganarse bien la vida
y vaciando su cuenta del banco
invirtió todo el dinero
en comprar bolsas de cubitos de hielo
y cada día ha ido a la playa
con veinte bolsas en la mochila
y cuando veía a un bañista
con cara de asco dentro la playa/sopa
nadaba hacia él con la bolsa de cubitos
y se la vaciaba a su alrededor
con el fin de bajar la temperatura del agua
pidiéndole después quince euros
como justo pago por refrescarle el día
pero esos bañistas casi humeantes
por el calor del agua sopera y vomitiva
han resultado ser unos tacaños caraduras
que no han querido pagarle ni un miserable euro
y dos meses después de su brillante idea
Justiniano se ha quedado sin dinero
y con diez bolsas de cubitos aún en el congelador.
¿Qué tal si les abre la boca y les obliga a tragarse los cubitos?
ResponderEliminarSe sentirán frescos y generosos. ¡Seguro!
Saludos.
Ay mi Justi, que no valoran tu I+D
ResponderEliminarBesitossssss