El equipo directivo del manicomio
ha castigado muy duramente
a Terremoto Crazy
por su pésimo comportamiento
durante los últimos años
imponiéndole la peor
de todas las sanciones posibles:
Durante un año
los viernes por la mañana
y acompañado por dos fornidos vigilantes
para impedir que intente escapar
por el inmenso asco que sin duda sufrirá
Terremoto Crazy deberá visitar
todos los museos de la ciudad de Barcelona.
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