Cardiólogo...
Eres un asco con bata blanca.
Que tú ejerzas la medicina
es un insulto
para los vivos y para los muertos.
Eres así de mala persona?
El dinero es tu alma?
Tus latidos son euros?
Tu empatía se suicidó?
O simplemente eres un cerdo.
Un excremento demoníaco.
O eres un error genético?
O puede que tal vez seas
un residuo inmundo de la naturaleza.
Un fallo del Big Bang.
Un vómito de los hijos de Satán.
No sé si tus padres
son los culpables o las víctimas.
Tener un hijo como tú
no se lo deseo
ni al peor de los demonios.
Que cada verso de este poema
se convierta
en una dolorosa maldición
que amargue tu miserable vida.
Que no encuentres paz ni descanso.
Adiós para siempre cardiólogo repugnante.
Que te pudras en el infierno de los malvados.