31 de enero de 2026.
Algo está pasando.
No sé si es la crisis
o el futuro que nos espera
o puede que la codicia de los dueños.
En los bares de siempre
empieza a dar miedo comer algo.
Tras un intenso y profundo estudio
he llegado a las siguientes conclusiones:
La calidad de los alimentos tiende a cero.
Las croquetas son de cemento.
El marisco tiene cáncer.
Las patatas bravas las fríen con cianuro.
Los pinchos morunos son de carne de araña.
Las patitas de calamar tienen las suelas rotas.
El barril de cerveza nunca se vacía
porque debe tener una manguera
que secretamente lo conecta con el urinario.
Con la cuenta deberían regalar antihistamínicos.
Eso sí, los precios crecen y crecen limpios y relucientes.
Oye que sí que nos ha pasado también. Por ganar un céntimo mas pierden un cliente.
ResponderEliminarBesitosssss
No todo está perdido, nos suben los precios y nos bajan las pensiones. El sistema entra en modo, sálvese el que pueda, nos dan la opción de salir corriendo.
ResponderEliminarSaludos.
Sembra un viaggio ironico e grottesco nel lato oscuro dei bar, tra paure esagerate e realtà impietosa.
ResponderEliminarBuon sabato
El deterioro de los alimentos ya se percibe en los supermercado. El aceite de oliva brilla por su ausencia. La fruta tiene una gruesa capa de sulfatos. Más que decadencia es una degeneración de todo lo que nos rodea.
ResponderEliminarUn beso.
Me has convencido. Voy a quitarme de la cerveza.
ResponderEliminarSaludos.
Me has dado donde más me duele, uno de mis placeres es ir de tapitas...
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