Está bien.
Nunca más
volveré a ilusionarme.
Es un desierto
muy oscuro
el que me toca atravesar.
Lo acepto.
Es la vida.
Es el declive.
Es el futuro de todos.
Pero también es injusto.
Como mínimo
y para compensar
tan dura travesía desértica
desde el Cielo
cada mañana
deberían alimentarme
con enormes bocadillos de jamón.
jajajaj que mejor maná que ese
ResponderEliminarQuién sabe si surgirá algo que te ilusione Torito guapo
Besitossssss
Bueno, es algo no tan difícil de conseguir, solo tendrás que acercarte al bar...
ResponderEliminarBesos***
Maná de pata negra.
ResponderEliminarY qué rico está ese bocadillo de jamón... qué aproveche!!! Besos
ResponderEliminarUn’osservazione ironica e lucida sulla durezza della vita, alleggerita da un tocco di humor quotidiano.
ResponderEliminarBuona giornata
Qué bueno, jaja en compensación no está mal. Besos
ResponderEliminarLa ilusión, qué bonita es. Lo malo es cuando aparece su amiga Desi. No sé, ilusionarte da esperanza, significa que estás vivo y lleno de ganas. Es positivo aunque comprendo tu decepción.
ResponderEliminar... jamón, huevos, mermeladas, quesos, y cuanto hay para disfrutar😋😋😋
ResponderEliminarBesitos 😽
Aceptemos ese desierto oscuro, aprendamos a vivir en él, el tiempo que nos quede. (Adaptación) y a por ese bocadillo de jamón.
ResponderEliminarUn abrazo.
Es verdad, qué menos :D
ResponderEliminarBesos.
Também gosto muito de presunto...
ResponderEliminarBesos
A cierta edad uno ya no espera milagros, solo munición suficiente para seguir avanzando. Lo del desierto es exacto. Lo de la injusticia, también. En cuanto a los bocadillos de jamón, no arreglan el mundo, pero ayudan a mirarlo con menos ganas de prenderle fuego. Y eso, hoy en día, ya es bastante maná.
ResponderEliminarEs muy buena opción, Toro.
ResponderEliminarUn abrazo y buen día.
No demanes massa. ;-)
ResponderEliminarPetonets, Xavi.