"Se nos murió
la ilusión
antes de que floreciera".
Con estos tres versos
martilleando en mi cabeza
he despertado
esta mañana de domingo
tan encharcada de lluvia y pena.
Las fronteras del corazón
se amurallan con el paso de los años.
Tras esas murallas
de comodidad indigesta
vemos cómo la vida
día tras día se convierte en tristeza.
Este domingo
es otro domingo
igual que tantos otros.
Un domingo de cine viejo y deshabitado.
En la pantalla:
El fotograma congelado de una película romántica.
Una pareja de enamorados.
Ella y él se miran paralizados en el tiempo.
No avanzan.
Tampoco retroceden.
Están muertos en ese tiempo de latidos sin futuro.
Salgo del cine imaginado.
En la taquilla una mujer mayor con la mirada perdida.
Me pregunto por cómo será su vida.
Nunca lo sabré.
Afuera llueve.
La misma lluvia que esta noche salpicaba mis sueños.
De ellos ha brotado el poema:
"Se nos murió
la ilusión
antes de que floreciera".
Quería decírtelo.
Quería que lo supieras.
El cielo sigue lloviendo impasible.
El domingo se despereza y me mira preocupado.
No pasa nada, le digo, mientras acaricio sus horas huecas.
Podrías haber probado con "se nos murió el amor de tanto usarlo"
ResponderEliminar¿?
salud
Me has recordar una película, en la que una taquillera mayor, arrinconada por la vida, en ese lugar minúsculo vendiendo entradas, se enamora de un cliente, que puede ser el pasaporte para salir del tedio.
ResponderEliminarCreo que tengo que volver a leer, "La rebelión de las masas"
Estos días de lluvia, ya llevamos varios, nos lo hacen todo más espeso.
Saludos.
Ese domingo que se despereza te ha traído uno de los poemas más bellos de los que te he leído hasta ahora. Ya ha hecho su cometido.
ResponderEliminarSiempre me ponen triste los amores imposibles
ResponderEliminarAquí llevamos tres días seguidos lloviendo, fantástico
Besitosssss
Duele la melancolía empapada por la llovizna. Una soledad que late tristeza.
ResponderEliminarEs un poema precioso, aunque desangre lentamente el alma.
Un beso.
Triste y hermoso, como a veces la vida...
ResponderEliminarAbrazo***
“Tre versi che bruciano come pioggia sul cuore, e trasformano la domenica in un cinema di ricordi sospesi.”
ResponderEliminarBuona domenica
Bonito poema, muy bonito.
ResponderEliminarBesos para el chico más guapo de Cataluña!
Coragem para seguir adiante, só isso nos resta.
ResponderEliminarPetons, amic.
Aquest temps de batecs sense futur és el que fa que la il·lusió es mori sense florir.
ResponderEliminarPetonets, Xavi.
Los domingos están sobrevalorados. Son el peor día, sobre todo por la tarde. Ya de niño, el Carrusel Deportivo me daba tristeza. Suponía un irremediable avance hacia es principio de una larga semana en el colegio.
ResponderEliminarSaludos.
Qué bonito poema,lleno de nostalgia y melancolía. la Desesperanza se lee en cada una de las palabras.., me queda la duda de ¿por qué dices que murió esa ilusión? la tuya permanece viva
ResponderEliminarLa lluvia te incita a ponerte en contacto con tu parte más sensible, para escribir a corazón abierto, toda esa tristeza que te es imposible guardar en solo tu pecho y te nace la irrefrenable necesidad de buscar con quién compartirla para poder cargarla. Deja que el cielo llore y tú llora junto con ella, suelta toda la pena hasta que puedas lograr que brote el llanto de realización, no de melancolía. No llores la vida, pues la tienes toda... todavía. Gózala a cada instante, pues es preciosa y ya la quisieran mil personas.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Puede que la vida en sí sea triste. Por eso los ratitos en los que somos felices, son como batallas que le ganamos.
ResponderEliminarSAludos.
Es triste, sí. Da igual que sea domingo. Y, en ocasiones, sucede.
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