El buen samaritano
viaja con ojos de halcón
en él último vagón del metro
que está repleto de gente
cuando un pasajero se ha levantado
y ha quedado un asiento vacío
y al ir a sentarse
ha visto que una mujer muy mayor
quería también sentarse
pero al ir mucho más lenta
él se ha sentado primero
y entonces le ha dicho a la mujer:
Escúchame buena mujer
todos los médicos dicen
que para la salud es muy bueno andar
y con un cariñoso pero firme empujón
la ha encaminado hacia la otra punta del tren.
Este sería un buen político
ResponderEliminarBesitosssss
Está claro que no crees en el buen samaritano, jajaja.
ResponderEliminarLa scena rivela la gentilezza travestita da furbizia, dove l’altruismo diventa un gioco di ruoli capovolti.
ResponderEliminarBuon giovedì
Pois, existe gente capaz dessas "boas" acções, sem dúvida...
ResponderEliminarBesos.
Tiene alma de criptobro de esos dando consejos para salir de la pobreza desde una mansión :)
ResponderEliminarEl buen samaritano siempre con ese sentido del humor tan especial.
ResponderEliminarBesos.
La mujer, le agradeció y se fue muy presurosa por el empujón. Al samaritano -discípulo de terremoto crazy- también se le llegará su hora.
ResponderEliminarBesos.
Con ojos y alas de Halcón.
ResponderEliminarEl buen samaritano todavía no se ha hecho ver, y quizás nos quedemos con las ganas, samaritanos hay muchos, pero sin esos ojos y alas de halcón.
Un abrazo toro
Getas de esta índole hay a diario en el servicio público. Besitos
ResponderEliminarEstas escenas se están convirtiendo demasiado a menudo en una triste realidad. Y eso es lo más desolador del poema. Un abrazo.
ResponderEliminarEsto es lo que pasa cuando te tomas lo que lees al pie de la letra.
ResponderEliminarSAludos.
Todo un caballero, además de buen samaritano.
ResponderEliminarSaludos.
Podía ser su abuela...
ResponderEliminarUn abrazo, Toro.
Ay, ay ay, ay
ResponderEliminarBesos para el chico más guapo de Cataluña!
N'hi ha molts d'aquests per tot arreu.
ResponderEliminarPetonets, Xavi.
Hay mucho buen samaritano por ahí.
ResponderEliminarBesos***
Qué buen samaritano.
ResponderEliminarEmpujando, y tirando de las orejas.
Al cabo del día cuántas hará...
Besos.
Los samaritanos están en peligro de extinción. Nadie mueve un dedo por nadie y menos por un módico precio.
ResponderEliminarMenos mal que estás tú, Toro, para poner orden en el mundo con tus personajes.
Un beso.