Un balance cruel que muchos podríamos escribir. Lo de los ganchos de baloncesto, yo no. Pero bien podría sustituirlos por los goles que me metieron en balonmano, y en la vida. Besos
No quiero ver tu epitafio. Deseo recordarte como el luchador que fuiste, el poeta ardiente en noches de insomnio, el enamorado eterno de una vida que se precipita con la pasión de un superviviente incombustible.
Es bonito. "Sus buenos días eran caricias"
ResponderEliminarQue tardemos mucho en leerlos
Besitossssss
Un balance cruel que muchos podríamos escribir.
ResponderEliminarLo de los ganchos de baloncesto, yo no. Pero bien podría sustituirlos por los goles que me metieron en balonmano, y en la vida. Besos
Alejandra Pizarnik habló de la belleza de la tristeza. Y yo la siento como ella.
ResponderEliminarNo quiero ver tu epitafio. Deseo recordarte como el luchador que fuiste, el poeta ardiente en noches de insomnio, el enamorado eterno de una vida que se precipita con la pasión de un superviviente incombustible.
ResponderEliminarUn beso.
Es bueno, me gusta!!
ResponderEliminarBesos
Precioso, pero dejarlo estar. Aquí haces mucha falta en el despertar diario..
ResponderEliminarPues está muy bien!
ResponderEliminarMe gusta!
Saludos.
Tienes razón, las ecuaciones que nos enseñaron no despejaron ninguna incógnita.
ResponderEliminarAbrazo***
Se foi feliz...
ResponderEliminarBesos