Justiniano está muy preocupado
porque cada vez hace más y más calor
y ha llegado a la conclusión
de que los dioses están muy enfadados
y para intentar aplacarlos
con el fin de salvar a la humanidad
decidió ofrecerles un sacrificio
parecido a los que se hacían antes
y por eso ayer fue a la playa
donde suelen agruparse
los ejemplares de humanos menos listos
pues inmóviles como lagartos
se achicharran lentamente
y el agua del mar que es sopa calentita
no sirve ni para refrescarles el cerebro
y escogió a uno que le pareció sacrificable
ya que no se movía y tenía los ojos cerrados
y sin hacer apenas ruido fue colocando ramitas
alrededor de la toalla en un cerco casi litúrgico
y cuando acabó miró al cielo en señal de sumisión
y encendió el mechero para realizar el sacrificio
pero en ese momento el sacrificable abrió los ojos
y cuando vio la pira bendita y purificadora
empezó a chillar como un demonio
y con un inexplicable salto diabólico se puso en pie
y corriendo se zambulló en el agua
y no paró de nadar y nadar hasta perderse en el horizonte.
Aquí el agua está fría de cojó
ResponderEliminarBesitosss
Hace tanto calor, que hasta los dioses han acabado con los ventiladores.
ResponderEliminarJa, ja, ja este Justiniano…. Seguro que el elegido estaba medio cocido. Besos
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