A 39 grados
no hay poesía.
Los versos
se vuelven locos.
La nostalgia se ríe.
La luna parece una loca.
Las flores llevan sombrilla.
Los mosquitos son trovadores.
Los pajaritos discuten airados.
Los enamorados sudan y huelen mal.
La vida y la muerte bailan pasodobles.
Y los poetas
van al frigorífico
y abren a todas horas el congelador
buscando inútilmente una musa de hielo.
Con este calor se nos derrite el cerebro y quedamos fuera de juego.
ResponderEliminarUn beso.
No hay romanticismo posible a cuarenta grados, imposible explicarlo mejor.
ResponderEliminarNo hay ganitas de ná
ResponderEliminarBesitossss
La poesía se ha derretido y también todo lo demás.
ResponderEliminarEsto es insoportable, y qué días más largos!!
Besos
Las misas están de veraneo en los países nórdicos.
ResponderEliminarDeus caritas est!
ResponderEliminarPrecioso poema !
ResponderEliminarBesos
Con este calor hasta yo ando pensando cosas raras, así que lo del congelador me toca de cerca. Abro el mío cada diez minutos por si asoma una musa con hielo, y solo salen guisantes congelados y medio helado. Como para ponerse a bailar pasodobles, si aquí no me muevo ni para cambiar de postura en el sofá.
ResponderEliminarNi que lo digas aqui 31 grados y es invierno... así las cosas los versos se evaporan y la inspiración se sublima.
ResponderEliminarHay temperaturas que nuestras neuronas no pueden soportar y están la mayor parte del día navegando si en echar una siesta prolongada o invernar en el congelador.
ResponderEliminarSaludos desde el congelador, antes de que entre en proceso isa jaaaaa.
Buen día.
Te envío frío desde Chile centro sur😅 acá el invierno es muy lindo
ResponderEliminarBesitos 😽😽😽
Lee pronto mi comentario, antes de que se derrita. :)
ResponderEliminarBesos.