Llaman a la puerta.
Insistentemente.
Abro.
Un sobre gigante
me mira con ojos fríos
y dice mi nombre y apellidos.
Sí.
Soy yo.
Paquete para usted me espeta.
Me entrega una caja grande.
Y me hace firmar.
Se va.
Cierro la puerta.
No hay remite en la caja.
La sacudo.
Algo pesado se mueve dentro.
La abro con cuidado.
Aparto la espuma de protección.
Aparece
sin ojos ni orejas
la cabeza del cartero habitual.
Tiene la lengua fuera.
En la lengua alguien ha escrito:
"Por orden de la Inteligencia Artificial".
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