Aquí en la tumba
las horas pasan
lentas, sordas y ciegas.
A mi alrededor
la vida parece que brilla.
Aquí no brilla.
Aquí la vida se fugó.
No me quejo.
Tampoco estoy tan mal
en este silencio apacible
jugando a verdad o mentira
con miles y miles de recuerdos.
las horas pasan
lentas, sordas y ciegas.
A mi alrededor
la vida parece que brilla.
Aquí no brilla.
Aquí la vida se fugó.
No me quejo.
Tampoco estoy tan mal
en este silencio apacible
jugando a verdad o mentira
con miles y miles de recuerdos.
Por aquí no brilla mucho, o tal vez yo llevo un filtro oscuro últimamente.
ResponderEliminarBesos***
Això de viure el present se'ns fa cada cop més impossible.
ResponderEliminarPetonets, Xavi.
Hay veces en que siento ser mi propio panteonero...
ResponderEliminarJugando a eso, se puede estar muchísimo tiempo.
ResponderEliminarSaludos.
Horas de vacío y soledad interior. Profundo e intenso. Besitos y feliz fin de semana
ResponderEliminarHay un refugio extraño en la memoria; a veces el silencio que se enciende tras la muerte no es ausencia, sino la única forma de volver a vivir aquellos recuerdos. Un texto precioso. Gracias.
ResponderEliminarSaludos Insolentes!!