Dios lo sabe todo.
Eso cuentan los libros sagrados.
Y yo pienso:
Más de ocho mil millones de humanos.
Es imposible que Dios los conozca a todos.
Y entonces yo me pregunto:
Quiénes son esos soplones?
Quiénes son los malditos chivatos?
Serán esos familiares de sonrisa falsa
que tanto dicen querernos
los que con alevosía
nos asesinan por la espalda
contándole a Dios nuestros secretos más íntimos?
O esos amigos que juraban ser eternos
y que tan misteriosamente
han ido desapareciendo con el paso del tiempo
nos acabaron traicionando
a cambio de inciertos privilegios celestiales?
O puede que esos vecinos tan raros
que nos espían desde sus balcones
y miran al infinito
cuando compartimos viaje en el ascensor
son los que más tarde dan parte divino
desatando sin piedad sus lenguas tan delatoras?
O quizás esos compañeros de trabajo
tan reptiles dentro de sus disfraces
que siempre se acercaban
para chafardear con cualquier excusa
eran los que enviaban mensajes acusicas al Creador?
No te puedes fiar de nadie.
Si los libros sagrados no mienten
el mundo entero está plagado de soplones y chivatos.