Al final siempre quedará el vacío
no importa lo felices que fuimos
tampoco si nos arrasaron las lágrimas
atrás quedaron cuadernos escolares
mil fiestas de dulces cumpleaños
el amor devorándonos la inocencia
años en flor, años de invierno
caricias que ni tan solo nacieron
caricias que brillaron más que el sol
nuestros genes mezclados y legados
los primeros relámpagos inesperados
las tormentas que nos inundaron
aquellos que estaban y se fueron
aquellos que vinieron y nos despedirán
amigos engullidos por la nada
la íntima soledad como fiel compañera
la herida inesperada que no se cierra
el desgarro como horizonte aceptado
la memoria esculpida en el corazón
latiendo tiempos y espacios fallecidos
ecos y fantasmas en fugaz visita
en nuestra noche de cuna desamparada
el cuerpo acusado y condenado
en el juicio que jamás se gana
la última luz cegando el último suspiro
y nuestro recuerdo deshilachándose
barrido por el viento del olvido.