En las fiestas de sociedad
en el entierro del vecino
en la boda y el bautizo
siempre estoy en soledad
tanto da que vaya acompañado
de cien personas o mi sombra
pues nada más llegar asoma
en mi corazón el ermitaño
no me gustan los veletas
ni los llantos derrochados
tampoco los ojos embriagados
ni la familia con caretas
y con estigma de insumiso
transcurre mi vida entera
indocumentado en la frontera
conversando conmigo mismo.