Justiniano se ha presentado
en la sala de urgencias
de una clínica odontológica
porque ha tenido una gran idea
que ayudará a todos aquellos
que sufren algún tipo de dolor
y nada más entrar en la sala
ha repartido a todas las personas
que esperan ser atendidas
un juego de fotocopias
con letras de diversas canciones
básicamente rumba y salsa
animando a todos los pacientes
a que las cantaran con alegría
mientras él les marcaba el ritmo
con un maravilloso batir de palmas
porque como dice el refrán:
"QUIEN CANTA SU MAL ESPANTA"
pero los quejicas holgazanes
con cara de muy malas pulgas
en vez de darle las gracias
no han hecho más que insultarle.
