Ahora ya no siento nada
ni me hiero en el recuerdo
los deseos no me asaltan
ni soy rehén de la esperanza
prefiero el simple deambular
por la alfombra del presente
transitar con los ojos vendados
por esa vereda cansada de niebla
no me importa hacia dónde
ni el tiempo del que dispongo
camino como sombra de mi mismo
aligerado de todas mis culpas
pagando como autista
el precio de mis pecados
y así me quiero hasta el final
transparente a vuestros ojos
aislado de todo y de todos
erradicado de las memorias
como la historia olvidada
de un edificio en ruinas.