Justiniano se ha escapado a Londres
a reclamar la devolución inmediata
del Peñón de Gibraltar a España
y ha decidido ir directamente
al palacio de Buckingham
para tratar el asunto con la reina
sin intermediarios de por medio
que sólo harían que retrasar la solución
y como por desgracia
soy responsable de todo lo que haga
no me queda más remedio
que salir mañana en su búsqueda
antes de que pase alguna desgracia
porque según la escueta nota
que me ha dejado como despedida
durante el cambio de guardia
piensa acceder disfrazado de lord
con peluca blanca y mejilla empolvada
a los aposentos de la reina
con la simpática intención
de estirarle las soberanas orejas
y retorcerle un poco la nariz
para convencerla con dulzura
de la justicia de su petición
y que firme graciosa y amablemente
la devolución de Gibraltar a España
además de la entrega cariñosa
de las ciudades de Liverpool y Manchester
y el estupendo castillo de Windsor
como justa compensación por el retraso.