8 de enero de 2006

DOS NIÑOS

Junto a un semáforo en rojo
dos niños ruegan unas monedas
lucen una sonrisa cegadora
bajo una mirada de anciano
sus manos de niños tiemblan
intuyendo el rechazo.
Los hombres desvían su ruta
rápido aprietan el paso
sorteando esa molestia
mirando hacia otro lado
como si la miseria manchara
huyen del mismo diablo.
Van pasando nubes y horas
allí siguen los dos niños
con sus manos extendidas
con sus ojos de anciano
con unas pocas monedas
escondidas entre harapos.

10 comentarios:

  1. "Jesús en el angustioso disfraz de los pobres", como le llamó la Madre Teresa.

    Hay muy pocos que le soportan así. Y hasta le escupen y se mofan...

    La verdad que tu blog es una joyita.

    Gracias por compartir.

    ResponderEliminar
  2. Aquí había una sola semilla...¿por qué la gente no va al principio de las cosas?...¿es que el niño con ojos de anciano les asusta?...denuncia torosalvaje denuncia...la realidad es transparente para algunos ojos de víbora...un abrazo de azpeitia

    ResponderEliminar
  3. A lo que le temen es a volver a ser quienes eran, y quienes serán por siempre, pobres de alma.

    ResponderEliminar
  4. 28/07/12

    "Ella, como hipnotizada, miraba el ir y venir de los limpiaparabrisas bajo la lluvia...
    Él, con el rabillo del ojo, la miraba a ella.
    -Toma...
    -...
    Pero daba igual... ni hilvanando todos los pañuelos del mundo se podría apagar ese dolor..."

    Un beso de "esos" en el ir y venir de una nana...

    :)

    ResponderEliminar
  5. Cerramos los ojos a la realidad, para no palparla de cerca. Triste, es muy triste. Y más cuando de niños se trata.

    Tengo varios meses, por no decir más de un año o dos, observando una jovencita que no debe pasar de 25 años en la estación del metro de Fabra i Puig, al principio no la determinaba... después de un tiempo comencé a observarla desde lejos cada día, y esa mirada ajena y de tristeza, me conmovió. Es extranjera, no he logrado descifrar su acento... También observé que hay un hombre (o chulo, o proxeneta o no sé como llamarlo) quien la vigila de cerca, le da comida y le quita la recolecta. Al día de hoy, está a punto de dar a luz, y aún así el viernes me volví a topar con ella en la entrada de la estación. Ya me conoce, solo sonríe melancólica cuando me acerco, está sentada de rodillas con una enorme panza por el estado avanzado de gestación. Y sus ojos no dejan de destilar tristeza, vergüenza, y miedo. No sé su nombre, ni nada. Solo sé que agradece mi gesto... La llamo la chica de la estación del metro.

    Besitos de luz

    ResponderEliminar
  6. Te descubrí, compañero, porque alguien me recomendó que te leyera. Y debo asegurar que fue una gran recomendación y una grata sorpresa. Así que seguiré atentamente cuanto vayas publicando. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fui yo, e igual que te lo recomendé voy a hacer lo contrario.

      Eliminar
  7. Es muy triste, Toro, no puedo soportarlo cuando lo veo ...

    ResponderEliminar
  8. Es muy triste, Toro, no puedo soportarlo cuando lo veo ...

    ResponderEliminar