30 de julio de 2024.
28º a las seis de la mañana.
Apostaría
a que si miro
por la ventana
veré cómo desfila
con exótica elegancia
una fila de camellos sedientos
en busca de un oasis inexistente.
Todo lo que veo se ondula.
Es como si el calor doblara las cosas.
Mis ojos están asombrados de sí mismos.
Observo la almohada.
Ella me guiña un pliegue.
De repente
el tiempo
y el espacio
bailan una danza árabe.
Tengo una revelación mística!!!
Saco la funda
de la almohada
y me fabrico un turbante.
Me queda de lujo.
Ahora soy Lawrence de Arabia 2.0...
Que tiemble el Imperio otomano: he vuelto!!!