Se acumulan
las onomásticas
de gente que desapareció.
Hace muchos años
tal día como el de hoy
yo regalaba unos pendientes
en un cine del centro de la ciudad.
Ella sonreía feliz.
Yo también al verla sonreír.
El futuro nos susurraba alegrías.
Pero eso no fue lo que al final sucedió.
En realidad no recuerdo qué nos pasó.
Han pasado muchos años y cosas.
No sé dónde estará.
No sé qué fue de su vida.
Alguien me dijo que podría haber muerto.
Qué habrá sido de ella?
De todo lo que vivió y sintió.
Qué habrá sido
de aquellos pendientes tan ilusionados?
Aquel cine ya no existe.
Lo que sentíamos también fue devorado por el tiempo.
Ahora y desconozco el motivo
aparece ella en este inesperado poema.
Pero al poco rato todo volverá a desaparecer.
Vivo en un mundo de ausentes, muertos y desaparecidos.
Vivo en un tiempo que es recordado sólo por mi corazón.